Hay teckels que entran en el parque como quien entra en su bar de siempre, y otros que se plantan en la puerta a decidir quién sobra. Si el tuyo es de los segundos, la pregunta te persigue en cada paseo: si es antisocial, si lo has hecho mal o si simplemente es así.
Casi siempre es lo tercero, con matices. Un teckel con otros perros suele ser selectivo, valiente sin calcular el tamaño de nadie y poco dado a tragar con lo que no le gusta. Aquí va cómo leer esas relaciones, qué cuidar con los perros grandes, cómo presentarle a uno nuevo y qué hacer si la cosa se tuerce.
Selectivo, no antisocial: cómo es un teckel con otros perros
Las criadoras británicas describen a un teckel bien socializado como un perro que comparte casa sin problemas con otros, y en especial con otros teckels. Fuera de casa la cosa cambia: es un perro de caza al que nadie le ha explicado que es pequeño, y si se siente amenazado planta cara a un perro que pesa cinco veces más que él.
Los dueños lo confirman a su manera. En una encuesta con miles de perros, los teckels puntuaron por encima de la media en agresividad tanto hacia personas como hacia otros perros, igual que los chihuahuas (Duffy et al., 2008). No significa que todos se peleen. Significa que un teckel no tiene por qué querer jugar con todos, y que forzarlo suele salir mal.
Trufa es un buen ejemplo de ese criterio. En el parque tolera a muchos y juega en serio con una sola: Lua, una teckel de pelo corto. A Tyrion, un teckel de pelo duro del barrio, le tiene mucho aprecio. Y a una labradora que tropezó con ella sin querer la declaró enemiga para siempre, como cuento en la crónica de Shira. Mina, que es casi idéntica a Trufa, se relaciona bastante menos con otros perros, y nadie diría que le pasa nada.
Si tu teckel es cachorro, lo que hagas ahora pesa mucho en cómo será de adulto; tienes el método en socializar a un teckel. Esta guía va de convivir con el perro que ya tienes.
Perros grandes: el riesgo es la espalda, no el carácter
Un labrador de treinta kilos que juega a placar, a saltar encima o a revolcarse no tiene mala intención. El problema es la física. La columna del teckel no está hecha para recibir a un perro grande cayéndole encima, ni para frenar en seco cuando la persiguen tres a la vez.
Y el teckel no ayuda. Con perros grandes de su lado puede venirse muy arriba: Trufa, cuando va a la playa con sus tres primos grandes, provoca a perros que nunca provocaría sola, y el malentendido acaba implicando a cuatro. Está en la crónica de los primos.
No hace falta prohibirle los grandes. Hace falta elegirlos: perros conocidos, que juegan suave y que paran cuando el pequeño para. Corta el juego si el grande la pisa, si la persigue en grupo o si tu teckel intenta salir y no le dejan. En horas punta, un parque lleno de perros grandes desconocidos es mal plan, y si tu parque tiene una zona separada para perros pequeños, ese es su sitio.
Cómo presentarle un perro nuevo sin que nadie defienda nada
La primera vez que dos perros se conocen marca bastante el tono de lo que viene. El objetivo es que nadie sienta que tiene algo que defender y que los dos puedan alejarse si quieren. Este orden funciona con la mayoría:
- Quedad en terreno neutro, no en casa de ninguno ni en la puerta del portal.
- Paseo en paralelo, cada uno con su persona, a una distancia en la que los dos sigan tranquilos.
- Acercad poco a poco y dejad que se huelan unos segundos, con la correa floja.
- Separad antes de que la cosa se tense, aunque vaya bien, y repetid otro día.
- Antes de que entren juntos en casa, recoged juguetes, huesos y comederos.
La correa tensa es la que más estropea un primer encuentro: el perro nota que no puede irse y lo compensa poniéndose chulo. Si cada vez que ve a otro perro se lanza tirando, eso tiene su propio trabajo en qué hacer cuando tira de la correa.
Las primeras semanas con un perro nuevo en casa, comidas separadas y nada de dejarlos solos. Muchos teckels defienden la comida, el sofá o una persona concreta, y lo hacen con más ganas con un recién llegado. Las señales y cómo trabajarlo están en cuando defiende su hueso, su plato o el sofá.
Un segundo perro en casa: qué combina mejor
Dos teckels juntos suelen entenderse bien, y verlos dormir en la misma cama compensa bastante. Las criadoras añaden la otra cara: el doble de comida, el doble de veterinario y, si los dos persiguen conejos, el doble de correa en el campo. También observan que un teckel que vive solo tiende a engordar más, porque toda la atención de la casa le llega en forma de comida.
Lo que más pesa es la combinación de sexos y si están o no esterilizados: dos machos enteros, o un macho y una hembra enteros, son la combinación más difícil. Lo explico con detalle en macho o hembra. La edad también cuenta: un cachorro con un teckel de once años necesita reglas para que el mayor tenga dónde descansar sin que le salten encima.
Y una advertencia honesta. Un segundo perro como remedio contra la soledad del primero es una apuesta: a veces sale bien y a veces tienes dos perros nerviosos en lugar de uno, porque lo que echa de menos tu teckel suele ser a ti. Si es por eso, empieza por cuánto tiempo puede estar solo y decide después.
Juego, bronca o pelea: cómo leerlo y cuándo cortar
El ruido engaña. Lo que hacen Trufa y Lua, con carreras, cabezazos y un escándalo considerable, visto desde el banco parece una pelea y no lo es. Lo que distingue el juego son los turnos: ahora persigues tú y luego yo, ahora estoy debajo y luego encima, con pausas, movimientos exagerados y esa reverencia con el pecho en el suelo que significa «esto es broma».
Cuando los turnos desaparecen, toca intervenir. Si uno siempre persigue y el otro siempre huye, si uno intenta irse y el otro no le deja, o si los cuerpos se ponen rígidos y el juego se queda en silencio de golpe, separa con calma llamándolos o caminando hacia otro lado. Mejor cortar diez juegos buenos que llegar tarde a uno malo.
Si hay pelea de verdad, no metas las manos entre las bocas: es la forma más habitual de que te muerdan. Un ruido fuerte, un chorro de agua o algo que meter entre los dos, como una mochila, suelen bastar para separarlos un segundo. Si tienes que sujetar a tu teckel, cógelo por el arnés, no por las patas de atrás.
Después de una pelea, revísale a fondo aunque parezca entero: los colmillos dejan agujeros pequeños que el pelo esconde y que se infectan con facilidad. Si encuentras una herida que atraviesa la piel, sangra, cojea o se queja al tocarle, al veterinario hoy.
Si las broncas se repiten, si son cada vez con más perros o si tu teckel ha mordido en serio, eso ya no es un problema de modales; lo tienes en mi teckel gruñe o muerde. Un teckel con dos o tres amigos de verdad y una lista larga de perros a los que ignora está bien servido.
Más sobre la vida social de un teckel:
– Por qué es tan selectivo: el carácter del teckel
– Teckel y niños: las reglas de casa
– Todo lo de la convivencia en casa
Fuentes consultadas
Whitwam, L. (2021). The Dachshund Handbook: For Standard & Miniature Dachshunds. Recomendado por el Health Committee del Dachshund Breed Council (Reino Unido).
Duffy, D. L., Hsu, Y. y Serpell, J. A. (2008). «Breed differences in canine aggression». Applied Animal Behaviour Science, 114(3-4), 441-460. doi:10.1016/j.applanim.2008.04.006