Hay una postura que se reconoce desde la otra punta de cualquier parque: el brazo estirado hasta el límite, el cuerpo inclinado hacia atrás como quien sujeta una cometa con viento de levante y, en el otro extremo, un perro que no llega a la rodilla avanzando en diagonal con las uñas arañando la acera. Si tu teckel tira de la correa, esa persona eres tú, y es probable que ya hayas empezado a acortar los paseos para no volver con el hombro dolorido. Tiene arreglo, y no pasa por tirar más fuerte que él.
Lo que sigue es por qué tira, qué le hace cada tirón a un cuerpo como el suyo, un método para enseñarle a ir con la correa floja y qué hacer con el otro tirón, el de los gatos y los patinetes, que funciona con reglas distintas.
Por qué tu teckel tira de la correa: cada paso es un premio
Todos los perros tiran al principio, y no para demostrarte quién manda, sino porque salir les emociona y quieren llegar antes. En un teckel se añade la nariz, que va siempre unos metros por delante del resto del cuerpo y casi nunca en tu dirección.
El problema está en lo que pasa después. Si cada vez que tira avanza, aprende que la correa tensa es el motor del paseo. Se lo hemos enseñado todos sin querer, dejando que nos lleve hasta el árbol que le interesa. Por eso el trabajo consiste menos en frenarlo y más en cambiar esa regla: con la correa tensa no se va a ninguna parte.
Lo que cada tirón carga sobre un cuello largo
Hay además un motivo de salud: enseñar a un teckel a no tirar le quita tensión a la espalda durante el paseo. Conviene no exagerar, porque en DachsLife, la gran encuesta británica sobre hábitos y hernias en la raza, tirar de la correa no apareció asociado a más casos (Packer et al., 2016); lo tienes contado con matices en arnés o collar para tu teckel.
Aun así, un perro que pasa una hora al día colgado de su cuello o empujando con el pecho no gana nada, y tú tampoco: mi madre acabó con un esguince bajando una cuesta con Ona, una historia que está en la guía del arnés.
Mientras aprende, la correa va al arnés y no al collar, y por supuesto nada de collares de ahogo ni de púas. Si un perro ya ha probado primero el de ahogo y después el de pinchos y sigue tirando igual, el problema no era el collar: era la educación. Un collar que aprieta no le enseña al perro qué hacer en su lugar.
Lo que usamos: Ona lleva un arnés Ruffwear Flagline y, en un campo que no conocemos, la extensible enganchada a él. Qué tiene que tener un arnés para un cuerpo largo, cómo medirlo y varios modelos comparados, el suyo incluido, en la guía del arnés para teckel.
Correa floja para avanzar: el método del árbol
Empieza en casa o en un patio, sin tráfico ni perros alrededor. Al principio, camina con un premio en la mano, a la altura de su nariz, para que quiera ir a tu lado, y ve espaciando los premios hasta que baste con meter la mano en el bolsillo de vez en cuando. Cada vez que camine con la correa floja, aunque vaya un poco por delante, se lo pagas.
Cuando tire, te paras. Sin tirón, sin hablar, sin sermón: te conviertes en un árbol hasta que la correa se afloje o se gire a mirarte, y en ese momento premio y seguís. Hay una variante: cuando tira, le dices algo alegre como «¡vamos!», das media vuelta y caminas en dirección contraria, y cuando te sigue con la correa floja, retomas tu ruta. En los dos casos le llega el mismo mensaje sin un solo grito.
Al principio vas a tardar un cuarto de hora en dar la vuelta a la manzana. Haz sesiones cortas, mejor después de que haya jugado un rato que recién salido de casa con todo el depósito lleno, y no esperes lo mismo en el portal que en un parque vacío. Si se planta y no quiere andar, que también pasa, no lo arrastres: adelántate unos pasos, agáchate, anímalo a venir y sigue.
En ciudad, correa corta; en el campo, otra conversación
En ciudad, una correa corta y fija, de entre 1,5 y 2 metros. Es la que te deja tenerlo cerca en un paso de cebra, apartarlo de lo que hay en el suelo y reaccionar antes que el patinete. También es la mejor para enseñarle a ir cerca de ti, aunque muchos propietarios de teckel se decanten por la extensible.
El campo es otra cosa. Si es una zona que no conocemos, Ona va con una extensible enganchada al arnés, que le da metros para rastrear sin soltarla; donde sabemos que ningún conejo puede llevarla hasta una carretera, va suelta.
Esa correa tiene una pega que conviene conocer: casi nunca va floja del todo, así que no sirve para enseñar a no tirar, y si se acaba la cinta con el perro lanzado, el tirón lo absorbe su cuerpo. Por eso va siempre al arnés y conviene frenar antes del final. Si prefieres otra cosa, la alternativa para entrenar fuera es una correa larga fija de adiestramiento; las dos sirven para lo mismo: que pueda rastrear lejos de ti sin ir suelto.
Gatos, patinetes y conejos: el tirón que no es de paseo
Hay un tirón distinto, el que llega de golpe cuando pasa un gato, una bici o, en el caso de Ona, un patinete eléctrico, que detesta por encima de casi todo, o un autobús, con el que parece tener cuentas pendientes. Eso tiene poco que ver con las ganas de llegar antes y mucho con el instinto de persecución, que no se arregla parándose como un árbol.
Con estos, la herramienta es la distancia. Si ves el patinete a cincuenta metros, actúas a cincuenta metros: te apartas, le pides que te mire o que deje lo que está mirando, y premias. Una señal de «déjalo» bien trabajada en casa ayuda a cortar la fijación antes de que llegue al punto de no retorno.
Lo que no funciona es intentar educar en mitad de la persecución, porque en ese momento el perro no aprende nada y la carrera se premia sola. Hay que trabajar antes, lejos y en frío.
Con un perro que persigue, resulta más útil enseñarle primero a detenerse ante una señal que confiar solo en que vuelva. Ese otro trabajo, el de que vuelva, tiene su propia guía: la llamada del teckel, paso a paso.
No vas a convertir a un teckel en un perro que camina pegado a tu rodilla mirándote a los ojos, y tampoco hace falta. Basta con que entienda que la correa floja abre camino y la tensa lo cierra, y con que tú vuelvas a casa con el hombro en su sitio.
Para seguir con el paseo:
– Cuánto ejercicio necesita un teckel, y de qué tipo
– Todo el equipo de paseo
– Problemas de conducta del teckel, por dónde empezar
Fuentes consultadas
Whitwam, L. (2021). The Dachshund Handbook: For Standard & Miniature Dachshunds. Recomendado por el Health Committee del Dachshund Breed Council (Reino Unido).
Packer, R. M. A., Seath, I. J., O’Neill, D. G., De Decker, S. y Volk, H. A. (2016). «DachsLife 2015: an investigation of lifestyle associations with the risk of intervertebral disc disease in Dachshunds». Canine Genetics and Epidemiology, 3:8. doi:10.1186/s40575-016-0039-8
Hernández, P. Un perro en el diván.
McConnell, P. B. Al otro extremo de la correa.