Todas las razas tienen su lista. La del teckel no es especialmente larga, pero tiene un primer puesto tan claro que a veces eclipsa al resto. La espalda se lleva la fama; los oídos, la boca y la báscula se llevan las visitas al veterinario de cada trimestre.
Esta página repasa las enfermedades más frecuentes en el teckel, cómo se ven en casa y en qué momento dejan de ser un «ya veremos». Conocerlas no te convierte en veterinaria, pero sí en la persona que llega a tiempo.
Qué encontrarás aquí:
- Enfermedad discal (IVDD), la gran protagonista.
- Obesidad, la que más se puede evitar.
- Otitis y problemas oculares.
- Enfermedad dental.
- Cushing y otras que conviene tener en el radar.
IVDD: la enfermedad que define a la raza
La enfermedad del disco intervertebral es el problema de salud más específico del teckel. Puede ir de un dolor que se resuelve con reposo a una parálisis que requiere cirugía urgente. Tienes el resumen en problemas de espalda y el detalle en la guía completa sobre IVDD.
Obesidad: la que empieza con un trocito
Un teckel con sobrepeso no es un teckel feliz y redondito: es una columna con carga extra y unas articulaciones que trabajan de más. Se instala poco a poco, premio a premio, y se nota cuando ya no le ves la cintura. Cómo medirlo con las manos y no solo con la báscula está en el peso ideal del teckel.
Orejas y ojos: lo que se esconde bajo tanta oreja
Las orejas caídas y largas ventilan mal, y eso favorece las otitis: si se rasca, sacude la cabeza o la oreja huele mal, toca revisión esa semana. En los ojos, además de legañas y conjuntivitis, algunas líneas, sobre todo de miniatura de pelo largo, tienen descrita una forma hereditaria de atrofia progresiva de retina, para la que existe test genético: se llama cord1-PRA y, según las criadoras británicas que recoge Linda Whitwam, conviene pedirlo en las tres variedades de miniatura. Si notas que choca con cosas al anochecer, coméntalo en la próxima consulta. La rutina de limpieza está en ojos y oídos del teckel.
La boca: pequeña, apiñada y con sarro
Las razas pequeñas tienen los dientes más juntos y acumulan sarro antes. Mal aliento persistente, encías rojas o que mastique solo por un lado son señales para pedir revisión. Si hace falta limpieza profesional, se hace con anestesia general. La prevención diaria está en la higiene dental del teckel.
Cushing y otras que conviene tener en el radar
El teckel está entre las razas predispuestas al síndrome de Cushing (hiperadrenocorticismo), que suele aparecer en perros de mediana edad o mayores. Las pistas: bebe y orina mucho más de lo normal, tiene hambre a todas horas, la barriga se le cuelga y el pelo se le cae sin picor. Si ves dos de esas cosas juntas, pide cita esa semana y lleva anotado cuánta agua bebe. La epilepsia también aparece en la raza, incluida la enfermedad de Lafora, una forma hereditaria que afecta sobre todo al miniatura de pelo duro y para la que hay prueba de ADN. En la piel, la acantosis nigricans primaria es casi exclusiva del teckel: zonas que se oscurecen, engrosan y pierden pelo en axilas e ingles, normalmente antes del primer año. Sea cual sea el caso, cualquier convulsión merece consulta, y si dura más de cinco minutos, urgencias.
Esto no es un diagnóstico ni pretende serlo. Es lo que he aprendido conviviendo con una teckel y leyendo más de la cuenta. Si tu perro arrastra las patas, convulsiona más de cinco minutos o se ha tragado algo tóxico, no esperes: llama a urgencias veterinarias ahora. Para todo lo demás, una cita con quien puede explorarlo vale más que esta página.
Conocer la lista no sirve para preocuparte más. Sirve para preocuparte de lo que toca, y cuando toca.
Fuentes consultadas
Whitwam, L. (2021). The Dachshund Handbook: For Standard & Miniature Dachshunds. Recomendado por el Health Committee del Dachshund Breed Council (Reino Unido).