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Con tres primos grandes, mi teckel se cree un bóxer

Los días de playa en familia, cuando vienen también los primos de cuatro patas.

Trufa tiene tres primos y ninguno se le parece. Uno es un bóxer, otro un boyero de Berna y el tercero un cruce de american stafford que pesa el triple que ella. Cuando vamos todos juntos a la playa, ella camina delante de los tres como si la comitiva fuera suya.

Y en cierto modo lo es. Con esa escolta detrás, Trufa cambia. No sé en qué momento de la mañana se le olvida que mide lo que mide, pero se le olvida.

Un teckel con perros grandes detrás cambia de actitud

Se viene arriba. Se cree de su tamaño, o del tamaño de ellos, que a efectos prácticos le da igual. Y con esa seguridad nueva se dedica a provocar a otros perros de la playa con el aplomo de quien sabe que tiene a tres guardaespaldas a dos metros.

El problema llega cuando el otro sí contesta. Basta con que le ladre, aunque sea con toda la razón del mundo porque la que ha empezado es ella.

En ese momento los primos entienden que su prima pequeña está en apuros y acuden en su defensa, y un malentendido de nada se convierte en un asunto de cuatro perros con mucha banda sonora y muy poco que ver con el principio.

Lo que empezó como una provocación de bolsillo acaba con cuatro perros implicados y un problema bastante más grande que la teckel que lo ha causado. Ella, en ese reparto, se queda con la parte que más le gusta: la de empezar.

Valiente siempre, chula solo en compañía

Que Trufa planta cara a perros más grandes no es nuevo: es una teckel, y a esta raza la criaron durante generaciones para meterse en una madriguera con un tejón, así que el instinto de dar media vuelta lo trae muy poco desarrollado.

Lo que me llama la atención en la playa es la diferencia de tono. Sola, se enfrenta cuando cree que tiene un motivo. Con los primos, se enfrenta porque puede.

Es la misma perra que llora si alguien del paseo se queda atrás, y no me parece una contradicción. A los suyos los cuida; a cambio, cuando están cerca, los usa. Los primos, por su parte, no han entendido todavía que los tiene en nómina.

La versión de Trufa: Tres primos de cuarenta kilos y yo. Echad cuentas de quién manda.

Más sobre esta teckel y su sentido de la familia:
– La teckel que llora si alguien del grupo se queda atrás
– Por qué un teckel planta cara a perros que le triplican el tamaño

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