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Teckel y niños: cuándo funciona y qué reglas pone la espalda

La foto que tienes en la cabeza es la de un niño dormido en el sofá con el teckel hecho una rosca encima. La que te preocupa es otra: el mismo niño levantándolo por las axilas, con las patas de atrás colgando, mientras el perro busca con la mirada a un adulto que no está mirando. Entre las dos fotos está todo lo que importa cuando juntas teckel y niños en la misma casa.

La respuesta corta es que sí pueden convivir muy bien, y que en esta raza las condiciones no son las de cualquier perro: hay una espalda que proteger y un carácter que no aguanta lo que no le gusta. Aquí van las reglas, según la edad del niño, y las señales que conviene saber leer antes de que haga falta.

Teckel y niños: sí, con tres condiciones

Las criadoras británicas que trabajan con la raza coinciden en lo bueno: un teckel bien socializado se vuelca con los niños de su casa y puede ser muy paciente con ellos. También coinciden en el matiz, y varias no entregan cachorros a familias con niños muy pequeños o muy movidos, por el riesgo de que el perro acabe lesionado o de que nadie respete su descanso.

El matiz tiene datos detrás. En una encuesta a miles de dueños, los teckels salieron por encima de la media en agresividad hacia las personas, y en el grupo de razas con más intentos de morder, tanto a extraños como a su propia familia (Duffy et al., 2008). Son respuestas de dueños, no partes de urgencias, pero dibujan un perro que avisa poco antes de pasar a la acción.

Y hay un dato que cambia dónde mirar. En un hospital infantil de Filadelfia, el 72 % de los niños atendidos por mordedura conocían al perro, y en los menores de siete años la mayoría de los mordiscos llegaron en interiores, de un perro familiar que estaba quieto, durante un gesto de cariño que empezó el niño (Reisner et al., 2011). El riesgo no está en el perro del parque. Está en el abrazo del salón.

De ahí salen las tres condiciones: un adulto mirando, no en la habitación de al lado, siempre que el niño sea pequeño; un sitio de la casa donde el perro sabe que nadie le va a molestar; y unas reglas que el niño aprende antes de que llegue el perro, no después del primer susto.

La espalda manda: cómo lo coge un niño (y cuándo no lo coge)

El teckel tiene los discos de la columna más frágiles de lo normal, y una mala postura o una caída desde los brazos pesan más que en otras razas. Lo que pasa con esos discos lo tienes en la guía de la IVDD en el teckel; aquí lo que importa es la parte práctica.

Cogerlo bien es una mano bajo el pecho y la otra bajo el trasero, con el cuerpo horizontal y pegado al tuyo. Cogerlo mal es lo que hacen casi todos los niños: por las axilas, en vertical, con la mitad del perro colgando. Un niño de pie que lo suelta, además, se lo deja caer desde la altura de su pecho.

Por eso, con niños pequeños, la regla más sencilla es que no lo cogen. Se sientan en el suelo y el perro va hacia ellos si quiere. A partir de los ocho o diez años, cuando ya pueden sujetar con las dos manos y obedecer una instrucción, se les enseña a cogerlo bien y a dejarlo en el suelo despacio, sin soltarlo desde arriba.

Reglas de casa según la edad del niño

No hay una edad mágica, pero sí etapas en las que cambia lo que se puede pedir a cada uno. Esta tabla es criterio de convivencia, no una norma: ajústala a tu hijo y a tu perro.

Edad del niño Puede Todavía no
Bebé y gateo (0-2) Estar en la misma habitación con un adulto encima Quedarse a solas con el perro ni un minuto; gatear hasta su cama o su comedero
3-6 años Acariciarlo sentado en el suelo, darle un premio con la mano abierta y un adulto al lado Cogerlo, abrazarlo por el cuello, perseguirlo
7-10 años Ayudar a ponerle el agua, jugar a esconder premios, practicar órdenes sencillas Llevar la correa en la calle sin un adulto
11 años en adelante Cogerlo bien, cepillarlo, acompañar el paseo Pasearlo solo si el perro tira o persigue gatos y conejos

Y luego están las reglas que valen a cualquier edad, también para los amigos que vienen a merendar:

  • si está durmiendo o comiendo, no se le toca;
  • su cama y su transportín son suyos, y nadie se mete dentro;
  • nada de abrazos por el cuello ni caras pegadas a su hocico;
  • no se le persigue ni se le acorrala debajo de una mesa;
  • los juguetes del niño no se quedan por el suelo, porque para un teckel eso es botín.

Lo del botín va en serio. Esta raza tiende a defender lo que considera suyo, y un calcetín o un muñeco pueden pasar a serlo en dos segundos. Si ya lo hace, empieza por cuando defiende su hueso, su plato o el sofá. Si quien muerde es un cachorro que juega con los dientes, eso es otra etapa y tiene su propia guía: mordeduras del cachorro.

Las señales que da antes de gruñir

Un perro rara vez muerde sin avisar. Lo que pasa es que los primeros avisos son tan discretos que un adulto distraído no los ve y un niño no sabe leerlos. Se lame el hocico sin haber comido, bosteza sin sueño, gira la cabeza para no mirar, enseña el blanco del ojo, se queda rígido o intenta irse. El gruñido llega después, cuando nada de eso ha funcionado.

Cuando veas cualquiera de esas señales, la respuesta es la misma: el adulto separa con calma y el perro se va a su sitio, sin castigo para nadie. El gruñido no se castiga, porque es la última advertencia que te da; si se la quitas, la siguiente vez pasará directamente al mordisco. Si ya ha mordido o gruñe cada vez a más cosas, lo que toca está en mi teckel gruñe o muerde.

La otra cara de la moneda también existe. En la playa, Trufa vigila sobre todo a mi prima pequeña, hasta el punto de salir del agua a por un vendedor porque un pareo la tapó un segundo. Lo cuento en la crónica del pareo. Un teckel puede ser el guardaespaldas de un niño y, a la vez, no soportar que ese mismo niño le tire de las orejas.

Cuando llega un bebé a una casa con teckel

El bebé no suele ser el problema; lo es el cambio de todo lo demás. Los horarios saltan por los aires, los paseos se acortan y de repente hay habitaciones donde el perro ya no puede entrar. Si esos cambios llegan el mismo día que el bebé, el perro los asocia con él.

Lo que funciona es adelantarlos unas semanas: decide antes del parto dónde dormirá el perro, qué puertas se cierran y quién lo saca cuando tú no puedas, y ve aplicándolo poco a poco. Una puerta de barrera para bebés en la entrada de una habitación permite que el perro vea y oiga sin tener acceso, y es la misma herramienta que usan algunas criadoras con hijos pequeños.

Cuando el bebé esté en casa, que su presencia traiga cosas buenas al perro: el premio y la atención llegan cuando el bebé está cerca, no cuando se ha dormido y por fin tienes tiempo. Y aunque el perro parezca encantado, bebé y perro nunca se quedan solos, ni siquiera el rato de la ducha. Si vais a pasar más tiempo fuera, repasa también cuánto tiempo puede estar solo.

Pelo duro, mini o estándar: lo que cambia y lo que no

Mucha gente busca si el teckel de pelo duro es mejor con niños que el de pelo corto o el largo. No he encontrado ningún estudio que lo compare. Hay criadoras que tienen la impresión de que el de pelo corto es más mordedor, y otras que no ven diferencias; es opinión, no dato, y el carácter de los padres pesa mucho más que el pelaje.

El tamaño sí cambia algo. Un miniatura de cuatro o cinco kilos es más frágil ante una caída, un pisotón o un abrazo demasiado fuerte, y por eso las criadoras son más prudentes con él cuando hay niños muy pequeños. Un estándar aguanta mejor el trasiego físico, pero no tiene más paciencia por pesar el doble.

Lo que más cambia el resultado es el perro concreto. Si vas a elegir, uno que ya ha demostrado cómo se porta con niños te da más información que cualquier promesa de que crecerán juntos; los pros y contras de cada opción están en cachorro o adulto.

Un teckel no va a ser el peluche de nadie. Puede ser, eso sí, el primer perro que le enseñe a un niño que el cariño también consiste en dejar al otro en paz cuando lo pide.

Para organizar la casa con perro y niños:
– Si el perro defiende juguetes, comida o el sofá
– Si además hay otro perro en casa
– Todos los cuidados del teckel, de cachorro a senior

Fuentes consultadas

Whitwam, L. (2021). The Dachshund Handbook: For Standard & Miniature Dachshunds. Recomendado por el Health Committee del Dachshund Breed Council (Reino Unido).
Duffy, D. L., Hsu, Y. y Serpell, J. A. (2008). «Breed differences in canine aggression». Applied Animal Behaviour Science, 114(3-4), 441-460. doi:10.1016/j.applanim.2008.04.006
Reisner, I. R., Nance, M. L., Zeller, J. S., Houseknecht, E. M., Kassam-Adams, N. y Wiebe, D. J. (2011). «Behavioural characteristics associated with dog bites to children presenting to an urban trauma centre». Injury Prevention, 17(5), 348-353. doi:10.1136/ip.2010.029868

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