Le pones el cuenco, lo huele desde un palmo de distancia y se va a sentar a tu lado, justo debajo de la tabla de cortar. A las diez de la noche el pienso sigue entero. A las diez y cinco se te cae un trozo de pollo y desaparece antes de tocar el suelo, lo que confirma dos cosas: que hambre tiene y que te está midiendo. Cuando un perro no quiere comer pienso, hay dos preguntas y van en este orden: si le pasa algo y, si no le pasa nada, quién está ganando la negociación.
En esta guía hay dos enlaces de afiliación a Amazon, en la parte de qué ponerle encima del pienso: si compras desde ellos, la web se lleva una pequeña comisión y tú pagas lo mismo. Son dos latas de las marcas que come Trufa en verano; la receta concreta no te la puedo confirmar como suya.
Antes de los trucos: las horas que marcan cuándo llamar al veterinario
Un perro adulto y sano puede saltarse una comida sin que pase nada. Lo que cambia la conversación es el reloj y lo que acompaña al rechazo. Estos son los plazos que uso yo (Royal Kennel Club):
| Lo que ves | Qué hacer |
|---|---|
| No come y tampoco bebe | Llamar al veterinario ya, sin esperar |
| Adulto que lleva 24 horas sin comer nada de nada | Llamar hoy |
| Lleva 12 horas sin comer y vomita o tiene diarrea | Llamar hoy |
| Cachorro que lleva 12 horas sin comer | Llamar hoy |
| Come poco desde hace días, adelgaza o está más cansado | Pedir cita esta semana |
La trampa está en el «nada de nada». Un perro que rechaza el pienso pero se lanza a por el jamón está comiendo, y eso suele apuntar a otra cosa que veremos enseguida. Pero si rechaza también su premio favorito, el problema ya no es el pienso.
Hay una excepción que conviene conocer, porque engaña: la boca. Un diente roto, una encía inflamada o un sarro avanzado pueden hacer que la croqueta dura duela y que lo blando, en cambio, entre sin problema. Si ves que mastica de un solo lado, que se le cae la croqueta, que babea más de la cuenta o que le huele mal el aliento, pide cita esta semana aunque coma otras cosas con ganas. Cómo revisarle la boca en casa está en el cuidado dental del teckel.
En una raza que suele vaciar el cuenco antes de que lo apoyes, un rechazo llama todavía más la atención. Los manuales del teckel insisten en ello: la mayoría adoran comer, y si uno pasa un par de días desganado, puede estar enfermo. El resto de señales que no esperan, ordenadas por urgencia, las tienes en cuándo llamar al veterinario.
Por qué tu perro no quiere comer pienso pero sí lo que hay en tu plato
Si has descartado lo médico, lo más probable es que tu perro haya hecho una cuenta sencilla. Cada vez que el pienso se queda en el cuenco, al rato aparece algo mejor: una loncha, un poco de lata, la mano de alguien de la familia que no soporta verle «sin comer». El perro aprende rápido que rechazar funciona: ignorar la comida de siempre le trae atención y novedades, y ofrecerle un sabor distinto cada día refuerza justo ese gusto por lo nuevo (Royal Kennel Club).
Las otras causas habituales son más prosaicas:
- Demasiados premios. Si entre chuches, sobras y el queso de la pastilla ya ha comido lo que necesitaba, el cuenco le sobra. Los premios no deberían pasar del 10 % de las calorías del día, y en un perro pequeño ese margen se acaba con muy poco, como cuenta la guía de chuches para teckel.
- Un pienso viejo o rancio. El saco abierto hace semanas, mal cerrado o junto al radiador pierde olor y la grasa se enrancia. Huélelo tú: si te echa para atrás, a él también.
- Cambios en casa. Una mudanza, petardos, alguien que se ha ido de viaje o un horario nuevo pueden quitarle el apetito unos días.
- El calor. Casi todos los perros comen menos en verano, y la croqueta seca es lo primero que sobra.
- Náuseas o malestar. Se acerca, lo huele, se relame y se va. Si se repite y aparecen vómitos o diarrea, vuelve a la tabla de arriba.
Lo del verano lo conozco de primera mano. Trufa aborrece el pienso en cuanto aprieta el calor y pasa a comer lata hasta que refresca; cómo lo organizamos sin descuadrar las calorías está en la guía de comida húmeda.
Siete días para que vuelva al cuenco sin negociar cada cena
Esto es para el perro sano que ha aprendido a esperar algo mejor. La idea es que la comida vuelva a ser algo que ocurre a su hora y se acaba, no un menú abierto. Los manuales de la raza y los veterinarios coinciden en el gesto principal: el cuenco se queda en el suelo entre 15 y 20 minutos y después se retira, haya comido o no, y no hay nada más hasta la siguiente toma.
Los dos primeros días son los más duros, sobre todo para ti. Pon su ración a la hora de siempre, retírala a los 15 minutos sin comentarios y no le ofrezcas otra cosa. Que un perro adulto y sano se salte una o dos tomas no suele tener importancia; lo que sí cuenta son los plazos de la tabla, que siguen vigentes.
Del tercer al quinto día, quita también los premios sueltos. Si estás entrenando algo, aparta un puñado de su propia ración por la mañana y paga con eso. Y haz que todos en casa sigan la misma regla, porque basta una persona que le dé la loncha a escondidas para que el plan se caiga.
Hacia el sexto o el séptimo día, la mayoría de los perros llegan a la cena con hambre de verdad y vacían el cuenco en dos minutos, en un speedrun que en el teckel es casi su forma natural de comer. Si al final de la semana sigue sin comer bien y no hay nada que lo explique, la conversación pasa al veterinario.
Lo que no conviene es cambiar de pienso cada vez que lo rechaza. Cada saco nuevo es una novedad que le premia por haber protestado, y además le pone la tripa a prueba. Cambia si el pienso está estropeado, si le sienta mal o si te lo pide el veterinario, y entonces con una transición de unos diez días, como explica la guía del mejor pienso para teckel.
Qué ponerle encima del pienso cuando no quiere comer (y qué no)
A veces el plan de siete días necesita un empujón, y otras el perro simplemente come mejor con algo de olor. Hay formas de dárselo que no deshacen el trabajo.
La más barata es el agua templada. Un chorrito sobre la croqueta, cinco minutos de espera, y el pienso huele mucho más. La segunda es una cucharada de lata mezclada con toda la ración, siempre la misma cantidad y siempre dentro del cuenco, nunca como plan B cuando lo ha rechazado. Esa cucharada tiene calorías, así que se descuenta de los gramos de pienso. Un caldo casero sin sal, sin cebolla y sin ajo también sirve.
Fuera quedan el embutido, los restos de tu plato y cualquier cosa que solo aparezca cuando ha dicho que no: eso es exactamente lo que le enseñó a decir que no.
Terra Canis Classic, pato con arroz (latas de 200 g)
Terra Canis es una de las tres marcas de lata que come Trufa en verano; esta receta en concreto la he elegido por la ficha. Para usarla como acompañamiento, lo que más me gusta es el tamaño: una lata de 200 gramos da para varias cucharadas y no se queda una semana en la nevera.
Para quién sí: perros pequeños a los que una cucharada de lata les devuelve el interés por la croqueta.
Para quién no: quien busca una receta sin cereales, porque lleva arroz. Contras: de las caras del pasillo, y la ficha no aclara si es alimento completo; como cucharada encima del pienso no importa, como comida única sí.
Edgard & Cooper paté para adultos, pollo y pavo (latas de 400 g)
Otra de las marcas de los veranos de Trufa, con las carnes nombradas en la etiqueta. Al ser paté, se reparte de forma uniforme por la ración y el perro no puede quedarse con la lata y dejar la croqueta, que es lo que pasa con los trozos grandes.
Para quién sí: perros que no tienen problemas con las aves y casas con más de un perro o con un perro mediano, que gastan la lata antes.
Para quién no: perros con picores asociados al pollo. Contras: 400 gramos son muchos días de nevera para un perro de cinco kilos; una vez abierta, tapada y en tres días como mucho.
Si tu perro come con ansia una parte y deja el resto, otra opción es convertir media ración en juego: esconderla en una alfombra o en una caja de cartón y que la busque. Las ideas están en la guía de juguetes de olfato para perro.
Cachorro, perro mayor o recién esterilizado: el margen cambia
El cachorro tiene menos reservas, así que su plazo es más corto: si pasa 12 horas sin comer nada, se llama al veterinario. Durante los primeros días en casa es normal que coma poco por los nervios, sobre todo si sigue con el pienso del criador. En ese caso, retírale la comida y vuelve a ofrecérsela más tarde, sin dejarla todo el día en el suelo. Si vomita o tiene diarrea más de un día, llama, porque los cachorros se deshidratan rápido. Lo demás de su primer año está en la guía del cachorro de teckel.
El perro mayor que de repente deja el pienso merece menos paciencia y más revisión. A partir de cierta edad es más probable que detrás haya dolor en la boca, náuseas o una enfermedad que empieza, y menos probable que sea capricho. Pide cita esta semana aunque lo demás parezca normal; si además bebe mucho más de lo habitual o vomita, que sea antes. Los cambios que trae la edad están en la guía del teckel senior.
El recién operado, por ejemplo después de esterilizarlo, puede comer poco el día de la intervención por la anestesia. Sigue las pautas que te haya dado la clínica, y si no te dijeron nada, aplica la regla de las 24 horas y llámales. Cuando recupere el apetito pasará lo contrario, que comerá con más ganas que nunca: qué hacer con eso está en la guía del pienso para perro esterilizado.
Al final, casi siempre gana el que aguanta más. El perro lo sabe desde el primer día; a las personas nos cuesta un poco más enterarnos.
Para seguir con el cuenco:
– Cuánto darle y qué no debe comer nunca
– Latas para el verano, sin descuadrar las calorías
– Las señales que piden veterinario hoy
Fuentes consultadas
The Royal Kennel Club. «Reasons why my dog won’t eat their food». royalkennelclub.com
Kearl, M. (actualizado en 2026). «Why Is My Dog a Picky Eater?». American Kennel Club. akc.org
Whitwam, L. (2021). The Dachshund Handbook: For Standard & Miniature Dachshunds. Recomendado por el Health Committee del Dachshund Breed Council (Reino Unido).
Richie, V. (2020). The Complete Guide to Dachshunds. LP Media.