Las semanas después de esterilizar, todo el mundo vigila los puntos, el collar isabelino y que no se lama la herida. Casi nadie vigila el cuenco, y ahí es donde empieza el problema que dura años: el perro gasta algo menos, pide bastante más y la ración sigue siendo la de antes. Los kilos no llegan de golpe. Llegan de cien en cien gramos, hasta que un día le buscas la cintura y no está. Elegir pienso para perro esterilizado sirve de poco si no se mueve también la báscula de la cocina.
Los tres sacos que salen más abajo llevan enlace de afiliación a Amazon: si compras desde ellos, Teckel Crew se lleva una pequeña comisión y a ti no te cuesta más. Los tres los ha comido Trufa, que está esterilizada; ninguna marca nos paga ni nos envía nada.
Qué cambia después de esterilizar, y por qué el riesgo tiene fecha
La relación entre esterilización y kilos de más no es un mito de parque. En un estudio con casi 3.600 perros, los esterilizados tenían más riesgo de acabar con sobrepeso que los enteros, y ese riesgo se concentraba en los dos primeros años después de la operación; la edad a la que se operaron no lo cambiaba (Lefebvre et al., 2013). Los manuales de la raza van en la misma dirección: el teckel esterilizado tiene el doble de probabilidades de acabar obeso, y en las perras el aumento de peso puede aparecer incluso años después.
En la práctica se nota en dos sitios a la vez. El perro necesita algo menos de energía para hacer la misma vida y, a la vez, muchos comen con más ansia que antes. Con Trufa fue exactamente así: después de esterilizarla empezó a pedir más de lo que gastaba, y fue entonces cuando cambiamos de saco.
Por eso la ventana que importa son esos dos primeros años: pésalo cada dos semanas al principio y luego una vez al mes, mírale la cintura desde arriba y pásale las manos por las costillas. Cómo hacerlo, y qué cuenta como peso ideal, está explicado en el peso ideal del teckel.
Pienso para perro esterilizado o el mismo en menos gramos: haz la cuenta
Hay dos caminos para el mismo destino, y los dos funcionan si se hacen con números. El primero es seguir con su pienso de siempre y bajar los gramos. El segundo es pasar a un pienso light, de control de peso o «para esterilizados», que suele tener menos grasa y menos calorías por cada 100 gramos.
La diferencia está en el volumen. Imagina un perro que necesita 300 kcal al día. Con un pienso de 380 kcal por 100 gramos le tocan unos 79 gramos; con uno de 330, unos 91. Son las mismas calorías, pero el segundo llena el cuenco con doce gramos más de croqueta, y para un perro que ha descubierto el hambre después de la operación, esos doce gramos se notan. Si tu perro come con ansia, el pienso menos denso suele ser la opción más llevadera; si come tranquilo y su pienso le sienta bien, basta con recalcular la ración.
Sea cual sea el camino, la ración se pesa. Con báscula de cocina, y no por manía: en un perro pequeño, el puñado a ojo se desvía con mucha facilidad, y casi siempre hacia arriba. Las calorías diarias de partida te las da la calculadora de peso y ración; a partir de ahí, la báscula del baño te dirá si hay que ajustar.
Y los premios, dentro de la cuenta. Un perro recién esterilizado que pide con esa cara recibe más chuches de lo que nadie apunta. Cuántas le caben está en la guía de chuches para teckel.
Lo que dice el saco de un pienso «esterilizado» y lo que calla
La palabra «esterilizado» en la portada es un nombre de gama, no una garantía. Hay piensos para esterilizados con más calorías que otros piensos normales, y la única forma de saberlo es buscar la energía, en kcal por 100 gramos o por kilo. Si no aparece en el saco, está en la web de la marca o en su ficha técnica; si tampoco está ahí, pregúntales. Sin ese número no hay forma de comparar.
Después, la grasa bruta de los constituyentes analíticos, que es lo que más mueve las calorías, y la fibra, que es la que ayuda a que un perro con más hambre se sienta lleno con menos. Que sea alimento completo, y que el primer ingrediente sea una proteína animal con nombre, son las mismas reglas de cualquier pienso, y están contadas con detalle en la guía del mejor pienso para teckel.
Dos búsquedas que se repiten mucho merecen respuesta corta. Sin cereales no significa menos calorías: el hueco del cereal lo ocupan la patata, el boniato o las legumbres, que también aportan energía. Y en perros pequeños, de raza pequeña y esterilizados a la vez, lo que cambia es el tamaño de la croqueta y la precisión con la que hay que pesar, no el criterio; hay una guía propia de pienso para perro pequeño.
Tres sacos que conozco por una teckel esterilizada
No es un ranking. Son los tres piensos que ha comido Trufa desde la esterilización, en el orden en que llegaron, con lo que sé de cada uno y lo que no.
ACANA Light & Fit, 2 kg
Fue el pienso de control de peso que tomó Trufa cuando, tras la esterilización, empezó a comer con más ganas de las que necesitaba. Es una gama pensada para mantener el peso y, según la ficha, lleva pollo. La bolsa de dos kilos me parece un acierto para un perro pequeño: se termina antes de que el pienso pierda olor.
Para quién sí: perros recién esterilizados que piden más de lo que gastan, con la ración recalculada desde el primer día.
Para quién no: perros que reaccionan al pollo, y cachorros todavía en crecimiento. Contras: la ficha de Amazon no da las calorías; búscalas en la web de la marca antes de calcular los gramos.
Taste of the Wild Pacific Stream, 12,2 kg
Es lo que come Trufa hoy, ya esterilizada, y no es un pienso light: según la ficha tiene un 15 % de grasa y un 25 % de proteína, con salmón como primer ingrediente. Funciona porque la ración está pesada. Lo cuento precisamente por eso: un pienso normal sirve para un perro esterilizado si los gramos se ajustan.
Para quién sí: perros esterilizados adultos y estables de peso, sobre todo si el veterinario ha recomendado probar con pescado.
Para quién no: el perro que acaba de operarse y tiene un hambre nueva, al que le irá mejor algo menos denso. Contras: es sin cereales y lleva guisantes y patata, el tipo de receta que la FDA investigó entre 2018 y 2022 por una posible relación con un problema de corazón; en diciembre de 2022 dejó de publicar novedades y dijo que los casos notificados no bastan para demostrarla. Coméntalo con tu veterinario si te preocupa. Y el olor a pescado, que en casa sufro yo.
Natural Greatness Receta Conejo, 10 kg
Se lo alterno a Trufa con el de salmón cuando quiero algo más ligero: a mí me parece más ligero que su pienso habitual, y el conejo es una proteína poco habitual. Las cifras exactas no te las puedo dar, porque la ficha de Amazon no muestra la composición.
Para quién sí: perros esterilizados que necesitan bajar un poco la grasa sin cambiar de golpe a una gama light.
Para quién no: perros con alergia al pollo, porque esta receta de 10 kg lleva aceite de pollo (la versión Mini de conejo no lleva pollo, aunque sí grasa de cerdo y aceite de salmón). Contras: diez kilos son muchos meses para un perro pequeño; mira la composición y las calorías en la web de la marca antes de calcular la ración.
Cualquier cambio de saco, también hacia un light, se hace en unos diez días, mezclando cada vez más pienso nuevo con el viejo. Si las heces se ablandan, te quedas un par de días en el paso anterior.
Cuándo la báscula o el cuenco piden veterinario
Comer con más ganas después de esterilizar es lo esperable. Hay otras cosas que no lo son, y tienen su plazo.
Llama a la clínica hoy si en las 24 horas siguientes a la operación no ha comido nada, si vomita, si está muy apagado o si la herida se pone roja, se hincha o supura.
Si con la ración ya recalculada sigue ganando peso durante un mes, pide cita: una tiroides perezosa, por ejemplo, también engorda, y conviene descartarla antes de seguir quitando gramos. Pide cita esta semana si adelgaza sin que lo estés buscando, o si de pronto bebe y orina mucho más que antes y tiene un hambre que no se le pasa; esas tres cosas juntas pueden apuntar a problemas hormonales como el síndrome de Cushing. Y si lo que pasa es que no quiere comer, los plazos están en la guía de qué hacer si tu perro no quiere comer pienso.
En un teckel, además, cada kilo que se queda acaba cargando una espalda larga. Lo que eso supone, y cómo se le quita peso sin que pase hambre, está en obesidad en el teckel.
La operación dura una mañana. Lo que viene después dura años, y se decide en un plato de ochenta gramos.
Para que el plato cuadre:
– Calcula sus calorías y sus gramos
– Comprueba con las manos si le sobra algo
– Raciones, premios y lo que nunca debe comer
Fuentes consultadas
Lefebvre, S. L., Yang, M., Wang, M., Elliott, D. A., Buff, P. R. y Lund, E. M. (2013). «Effect of age at gonadectomy on the probability of dogs becoming overweight». Journal of the American Veterinary Medical Association, 243(2), 236-243. doi:10.2460/javma.243.2.236
Dachshund: A Smart Owner’s Guide. Kennel Club Books.
Whitwam, L. (2021). The Dachshund Handbook: For Standard & Miniature Dachshunds. Recomendado por el Health Committee del Dachshund Breed Council (Reino Unido).
U.S. Food and Drug Administration (2022). «FDA Investigation into Potential Link between Certain Diets and Canine Dilated Cardiomyopathy». Actualización de diciembre de 2022. fda.gov