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Premios sin kilos de más: las mejores chuches para tu teckel

Una chuche por bajar del sofá cuando se lo pides, otra por volver de la terraza, media loncha de pavo porque has abierto la nevera y te ha mirado como si llevara tres días sin comer. Ninguna parece nada, y a final de mes la báscula dice otra cosa. Con las chuches para teckel hay dos riesgos, y ninguno viene impreso en la bolsa: que cada premio sale de una ración pensada para un perro de ocho kilos con la espalda más larga del parque, y que en tu cocina hay comida que le haría bastante más daño que un kilo de más.

En esta guía hay enlaces de afiliación a Amazon: si compras a través de ellos, la web se lleva una pequeña comisión y a ti te cuesta lo mismo. Las cajas marcadas como «Las que come Trufa» son tipos de premio que le doy de verdad, pero solo de las tiras dentales puedo darte la marca; el resto lo he escogido leyendo la etiqueta, y en cada caja digo qué sé y qué no.

Cuántas chuches le caben en el día a una espalda larga

La referencia que manejan los veterinarios es fácil de decir y fastidiosa de cumplir: los premios no deberían pasar del 10 % de las calorías del día (WSAVA, 2024). Y premio es todo lo que no es su comida principal: la chuche de la bolsa, el masticable del sábado, el trozo de pollo que cae de tu plato y también el queso con el que le escondes una pastilla.

Spoiler: en un teckel sale poquísimo. Para un adulto sano y en su peso, las cifras de referencia rondan las 24 kcal de premios al día con 4 kilos, las 32 con 6 y las 40 con 8, el 10 % de unas 240, 320 y 400 kcal diarias. Si el tuyo hace mucho ejercicio, la calculadora le dará algo más de margen. Una tira de 28 gramos de pechuga de pollo cocida tiene unas 47 kcal. Un teckel estándar de 8 kilos se ha comido su cupo entero en un solo bocado; uno miniatura, casi el doble.

En esta raza, ese margen importa más que en otras. Cada kilo de más lo carga una columna larga con poco apoyo en medio, y los premios son el agujero por donde se escapa cualquier dieta, porque casi nadie los apunta. Si no sabes cuántas calorías necesita el tuyo, la calculadora de peso y ración del teckel te las da en un minuto, y la guía del peso ideal del teckel te enseña a comprobar con las manos si la cuenta funciona.

Para que el cupo cunda, parte. Un premio del tamaño de una lenteja le sabe igual que uno del tamaño de una nuez, porque lo que celebra un teckel es el momento de recibir, no los gramos. Y cuando el premio solo tiene que pagar algo fácil, como sentarse antes de cruzar, tira de su propio pienso: aparta un puñado de la ración por la mañana y úsalo durante el día. Esas croquetas ya estaban contadas.

Las chuches de Trufa son pequeñas y se las escondo por casa para que las busque. Unas pocas calorías y un buen rato en modo rastreo, con la nariz trabajando: es la mejor proporción entre calorías y diversión que conozco, y el juego tiene su propia guía en juguetes y juegos de olfato para teckel.

Cómo reconocer unas buenas chuches para teckel leyendo dos líneas de la bolsa

La portada de la bolsa promete; la parte de atrás cuenta la verdad. Mira la lista de ingredientes y los componentes analíticos, que es donde aparece el porcentaje de grasa, y con eso tienes casi todo.

Cuantos menos ingredientes, mejor, y la carne con nombre: «pollo», «conejo», «boquerón», nunca «carnes y subproductos». Un premio de un solo ingrediente te dice exactamente qué come tu teckel, y si algún día el veterinario sospecha una alergia, es el único que tiene alguna opción de encajar en la prueba, y aun así lo decide el veterinario. El azúcar, los colorantes y la carne escondida detrás de un «con sabor a» son la red flag de cualquier bolsa.

Después, la grasa. En los premios va desde menos del 6 % de algunos blandos hasta casi el 20 % de las orejas secas, y es lo que más calorías concentra por gramo. Para entrenar, donde puedes dar treinta premios en diez minutos, conviene una bolsa baja en grasa; lo grasiento se reserva para masticar de vez en cuando. Si la bolsa no da las calorías, pídeselas a la marca: es lo que recomiendan los veterinarios, y alguna contesta.

Por último, el tamaño. Un premio de entrenamiento se traga en un segundo y se parte con los dedos sin convertirse en serrín dentro del bolsillo. Para un teckel, eso es una lenteja o un guisante, no la galleta con forma de hueso pensada para un labrador.

Arquivet Soft Snacks de salmón

Es lo que pide un bolsillo de paseo: blando, con olor fuerte, se parte en cuatro con la uña y tiene poca grasa para ser un premio (la ficha indica un mínimo del 5,9 %). Trufa come chuches pequeñas de este estilo; esta marca concreta la he elegido por la ficha, no porque sea la suya. Tampoco es la más limpia de etiqueta: la ficha habla de «sabor a salmón» y no dice qué porcentaje es pescado.

Para quién sí: para entrenar en la calle y para el juego de esconder chuches por casa, en teckels sin alergias.

Para quién no: si buscas un premio de un solo ingrediente o estás descartando una alergia. Contras: el bote es de 800 g y, una vez abierto, hay que cerrarlo bien para que no se sequen.

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MAIKAI boquerones deshidratados

Un solo ingrediente: boquerón deshidratado, sin nada más según la ficha. Para un teckel que ya come pienso de pescado, como Trufa, es un premio sin sorpresas para la tripa. No lo he probado con ella. Se parte con los dedos, y para la llamada en el campo huele lo bastante como para competir con lo que haya entre los matorrales.

Para quién sí: teckels con alergias o picores a los que el veterinario ha recomendado una dieta de pescado; premios de alto valor.

Para quién no: si en casa nadie aguanta el olor a pescado (a mí es lo único que me cuesta de su pienso). Contras: la ficha no da los componentes analíticos, así que la grasa y las calorías hay que pedírselas a la marca.

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Lo que ya tienes en la nevera y le sirve de premio

Muchos de los mejores premios no vienen en bolsa. Funcionan con tres condiciones: sin sal, sin aceite y sin ajo ni cebolla, y en trozos pequeños. Esta es la lista corta de lo que hoy se recomienda, con la letra pequeña de cada uno:

Alimento Cómo dárselo Ojo con
Pollo o pavo cocido Pechuga hervida o a la plancha, sin nada, en dados mínimos Sin piel ni huesos. Unos 28 g ya son unas 47 kcal: es premio gordo
Zanahoria Cruda en rodajas finas o cocida; congelada, alivia al cachorro que está cambiando los dientes Casi no suma calorías. En crudo, trozos pequeños para que no se atragante
Manzana En dados pequeños Sin corazón ni semillas
Judía verde Hervida o al vapor, cortada Sin sal ni ajo. Las de bote, solo si son sin sal añadida
Queso Fresco o mozzarella, en virutas Graso y con lactosa: poco y no a diario. 28 g de queso curado rondan las 120 kcal
Jamón cocido Solo como premio de alto valor, en trozos de guisante Salado y graso: nada de picoteo

La zanahoria y la judía verde son las aliadas del teckel a dieta: crujen, le tienen ocupado un rato y apenas cuentan. El pollo, el queso y el jamón cocido juegan en otra liga, y ahí está su utilidad. Cuando un teckel sale detrás de un conejo, como hace Trufa en cuanto ve uno, una rodaja de zanahoria no compite: el conejo es el jefe final y hace falta algo a su altura. Cómo usar esos premios gordos sin que se coman el cupo de la semana lo explica la guía de la llamada del teckel.

El queso tiene además otro trabajo en casa: esconder pastillas. A Trufa se las doy dentro de un quesito, y a veces se come el queso con toda la ceremonia y deja la pastilla en el suelo, limpia, como quien aparta el hueso de una aceituna. Ese quesito también cuenta en el cupo del día, así que basta con el trozo justo para tapar la pastilla; además, algunos antibióticos no se llevan bien con los lácteos, y conviene preguntar al veterinario si la suya se puede dar con queso. Los trucos para que la pastilla no vuelva merecen una guía aparte, que llegará.

Masticables para teckel: entretienen mucho y limpian menos de lo que promete la bolsa

Masticar le relaja, le ocupa la tarde y ayuda algo a los dientes: los perros que mastican a menudo tienden a acumular menos sarro. Pero ningún masticable sustituye al cepillo, y en un perro pequeño como el teckel, con los mismos 42 dientes que un perro grande en mucha menos boca, el cepillado sigue mandando. Cómo hacerlo sin pelea está en la guía de cuidado dental del teckel.

Lo que no conviene es lo muy duro. Los cuernos de ciervo, las pezuñas y los huesos pueden partir muelas, sobre todo la grande de arriba con la que el perro corta, y los huesos, cocinados o crudos, además se astillan o se quedan atascados por el camino. Una prueba casera que se repite mucho entre veterinarios: si no puedes marcar el masticable con la uña, es demasiado duro para sus dientes.

Las orejas de cerdo merecen párrafo propio, porque están en todas las tiendas. Una oreja seca de unos 56 gramos ronda las 240 kcal, que para un teckel de 8 kilos son seis días de premios de golpe. Y las mal procesadas se han relacionado con brotes de salmonela, que también puede pasar a las personas de la casa. Si quieres darle oreja, la de conejo es mucho más pequeña, y aun así conviene contarla.

Arquivet orejas de conejo

Trufa come orejas de conejo secas. Esta bolsa la he elegido porque la etiqueta dice lo que hay, 100 % oreja de conejo, y da el análisis completo, con una cifra que casi nadie mira: un 19 % de grasa. Por eso es un masticable de vez en cuando y no un premio de entrenamiento, y cada oreja cuenta dentro del cupo del día.

Para quién sí: teckels que disfrutan masticando y necesitan algo de su tamaño, uno o dos días por semana.

Para quién no: teckels a dieta o con problemas digestivos: pregunta antes al veterinario. Contras: el título de la ficha dice bolsa de 250 g y la descripción, 125 g; mira el peso antes de comprar. Como cualquier masticable animal seco, lávate las manos después de dársela.

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MAIKAI palo de café, talla S

A Trufa le gustan los palos de café. Este de MAIKAI no sé si es el suyo; lo he elegido porque viene en talla S para perros pequeños y la ficha avisa de lo importante: con el uso, la madera se deshace en fibras y hay que retirarlo cuando quede pequeño. Que se deshilache en fibras y no en astillas es lo que prometen las marcas de madera de café, pero no he encontrado ningún estudio independiente que lo confirme, así que tómalo con prudencia. No tiene calorías: no cuenta en el cupo.

Para quién sí: teckels que necesitan morder algo un buen rato, siempre contigo delante.

Para quién no: los que arrancan trozos y se los tragan. Contras: es madera dura, así que hazle antes la prueba de la uña; revisa los bordes cada vez y tíralo en cuanto salgan astillas o quepa entero en su boca.

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Orozyme tiras masticables (paquete doble)

A Trufa le gustan mucho, y son las únicas de esta guía de las que puedo darte la marca. Son tiras de piel de vacuno con enzimas y sabor a malta, en talla S, la de razas pequeñas (hay S, M y L). A Trufa le daba la S y a veces se la partía en dos, que así suma la mitad de calorías. Dos cosas que conviene saber: la piel de vacuno es un masticable que hay que vigilar, porque un trozo grande tragado sin masticar puede atascarse en la garganta o en el estómago, y la pauta de las fichas es una tira al día, después de la última comida, que también suma calorías al cupo: si el envase no las trae, pídeselas a la marca.

Para quién sí: teckels adultos que mastican despacio y aceptan bien un masticable diario como parte de la rutina dental.

Para quién no: cachorros y tragones que intentan engullir la tira de un bocado. Y a ninguno se la des sin estar delante. Contras: no sustituyen al cepillo, por mucho que lo sugiera el envase.

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Lo que no debe probar aunque ponga esa cara

Algunos alimentos no son cuestión de calorías: en poca cantidad pueden intoxicar a un teckel, y con su tamaño, la dosis que hace daño es pequeña. Estos son los que más casos dan:

  • Uvas y pasas, también dentro de bizcochos o barritas de cereales. Pueden dañar el riñón y no se conoce una cantidad segura.
  • Chocolate, más peligroso cuanto más puro, y el cacao en polvo.
  • Xilitol, el edulcorante de chicles, caramelos sin azúcar y algunas cremas de cacahuete. Lee la etiqueta antes de untar un juguete.
  • Cebolla, ajo, puerro y cebollino, crudos, cocinados o en polvo. También en el caldo o la salsa del pollo que ibas a darle.
  • Nueces de macadamia, alcohol, masa de pan cruda y café o bebidas con cafeína.
  • Huesos cocinados, porque se astillan.

Luego está lo que no intoxica, pero sobra: embutidos, quesos curados, patatas fritas y los restos de tu plato. Llevan mucha sal y mucha grasa, y unos pocos gramos se comen el cupo del día entero.

Si se ha comido algo de la lista, llama al veterinario ahora, aunque se le vea tranquilo. El xilitol puede bajarle el azúcar en menos de una hora, y el daño de las uvas o de la cebolla puede tardar uno o varios días en notarse; en todos los casos, el tratamiento funciona mejor al principio. Ten a mano qué ha comido, cuánto, a qué hora y el envase si lo hay. No le provoques el vómito por tu cuenta si no te lo indica el veterinario.

Qué otras señales piden urgencia y cuáles pueden esperar a mañana está ordenado en cuándo llamar al veterinario.

Una chuche dura lo que tarda en desaparecer, unos dos segundos. Lo que dura años es la costumbre: el quesito de la pastilla, la loncha que cae de la encimera, la oreja de los sábados. En un teckel, esa costumbre acaba pesando sobre la misma espalda, así que mejor que sea una lenteja escondida detrás de la puerta que un taco de chorizo en la mano.

Para seguir llenándole el cuenco con cabeza:
– Pienso, latas y el resto del equipo de comida
– Cómo saber con las manos si le sobra algún kilo
– Juegos para que se gane las chuches con la nariz

Fuentes consultadas

World Small Animal Veterinary Association (2024). Feeding treats to your dog (v2). WSAVA.
Cortinovis, C. y Caloni, F. (2016). «Household Food Items Toxic to Dogs and Cats». Frontiers in Veterinary Science, 3, 26. doi:10.3389/fvets.2016.00026
ASPCA Animal Poison Control Center. «Is It Ever Safe to Induce Vomiting?».
American Kennel Club. «People Foods Dogs Can and Can’t Eat» (actualizado en 2026) y «Can Dogs Have Green Beans?».
Harvey, C. E., Shofer, F. S. y Laster, L. (1996). «Correlation of diet, other chewing activities and periodontal disease in North American client-owned dogs». Journal of Veterinary Dentistry, 13(3), 101-105.
Whitwam, L. (2021). The Dachshund Handbook: For Standard & Miniature Dachshunds.
Richie, V. (2020). The Complete Guide to Dachshunds. LP Media.
Nappe, S. (2007). Teckel. Una introducción completa para el propietario. Hispano Europea.
Dachshund: A Smart Owner’s Guide. Kennel Club Books.

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