Va tan tranquilo por el pasillo y, de pronto, una pata deja de tocar el suelo durante un par de pasos. Luego la vuelve a apoyar como si nada, te mira, y tú te quedas sin saber si lo has visto de verdad. Cuando un perro cojea, la primera pregunta no es qué tiene. Es cuánta prisa hay, y eso sí se puede decidir en casa en unos minutos.
Esta guía va en ese orden: primero los plazos, después qué mirar y, al final, lo que suele haber detrás de cada pata. Con un apartado propio para el teckel y las razas de espalda larga, porque en ellas una cojera puede no tener nada que ver con la pata.
Perro cojea: las señales que no esperan a mañana
Hay cojeras que se miran con calma y otras que no. Los plazos de esta tabla salen de las guías de dos entidades veterinarias de referencia (PDSA; American Kennel Club). El de las 24-48 horas para la cojera leve es un criterio de prudencia mío, para no quedarse esperando de más.
| Lo que ves | Plazo |
|---|---|
| No apoya la pata, se queja mucho o hay una herida importante | Ahora |
| La pata cuelga, tiene un ángulo raro o está hinchada y caliente | Ahora |
| Arrastra las patas traseras, se tambalea, apoya el dorso de la pata o no controla el pis | Ahora: puede ser la espalda |
| Levanta una pata delantera y además le duele el cuello o tiembla | Hoy |
| Cojea después de una caída, un salto o un golpe | Hoy |
| Cojera leve: apoya, come, está animado | Reposo y observar; si en 24-48 horas no ha mejorado claramente, cita |
| Cojera que va y viene durante semanas | Cita esta semana |
Ante una cojera repentina, empieza por lo más sencillo: unos quince minutos tranquilo, sin dejarle correr. Si pasado ese rato sigue sin apoyar, no es para mirar mañana. No apoyar la pata es, por sí solo, motivo para ir al veterinario el mismo día.
Qué mirar en casa en cinco minutos, de la uña al hombro
Antes de tocarle, una advertencia: un perro con dolor puede morder, también el tuyo y también a ti. Hazlo despacio, con alguien que lo sujete y le hable, y para si se queja.
Empieza por abajo. Separa los dedos y mira las almohadillas y el espacio entre ellos: un corte, una piedra clavada, una uña rota o arrancada a medias. Busca también espigas, sobre todo de mayo a septiembre y si venís del campo. Trufa ha tenido espigas clavadas entre los dedos que acabaron infectándose, y la señal fue siempre la misma: una cojera discreta, mucho lameteo en esa pata y la zona entre los dedos hinchada. Si encuentras algo clavado hondo, no tires: que lo saque el veterinario.
Las uñas largas también hacen cojear, porque cambian la forma de apoyar. Si hace tiempo que no se las cortas, la guía de cortar las uñas al teckel explica hasta dónde.
Después, sube con la palma de la mano por toda la pata y compara con la otra: calor, hinchazón, un punto que le duele al presionar suavemente. No le estires ni le dobles la pata para «ver si le duele»: sin saber cómo, puedes hacerle más daño. Si puedes, graba un vídeo de cómo anda en un pasillo; en consulta, muchos perros dejan de cojear por los nervios, y el vídeo enseña lo que el veterinario no va a ver.
Pata delantera o trasera: lo que suele haber detrás
Saber qué pata es ayuda al veterinario, y a ti te da una idea de por dónde van los tiros. Lo que suele aparecer, por zonas:
- En cualquier pata, y a cualquier edad: heridas en la almohadilla, uñas rotas, espigas y golpes. Son las causas más frecuentes de una cojera repentina.
- Pata trasera que «salta» a la pata coja unos pasos y vuelve a apoyar: es típico de la luxación de rótula, en la que la rótula se sale de su sitio y vuelve a entrar. Es más frecuente en razas pequeñas (O’Neill et al., 2016), y en el teckel afecta sobre todo a los miniatura.
- Cachorro de entre cuatro y diez meses con rigidez y cojera de una pata delantera que empeora con el ejercicio: puede ser displasia de codo. En las traseras, la de cadera da cojera tras el ejercicio, dificultad al levantarse y un andar de conejo, con saltitos de las dos patas a la vez.
- Patas traseras arqueadas hacia fuera desde cachorro: en el teckel existe una deformidad del corvejón, el pes varus, que es rara pero más frecuente en esta raza que en otras.
- Perro mayor rígido al levantarse, que mejora cuando calienta y empeora con el frío o tras un paseo largo: es el patrón habitual de la artrosis.
Una cojera que no se va en semanas, con o sin un bulto visible, necesita radiografía aunque el perro esté animado: en perros adultos y mayores, entre las causas posibles también hay tumores de hueso, y cuanto antes se mira, más opciones hay.
Cuando la cojera viene de la espalda: el caso del teckel
En las razas de patas cortas y espalda larga, como el teckel, el basset o el bulldog francés, el disco intervertebral envejece antes, y una hernia puede dar señales que parecen de la pata.
La más engañosa afecta a las patas delanteras. Cuando una hernia del cuello pinza la raíz de un nervio, el perro puede quedarse de pie con una pata delantera levantada, sin apoyarla, como si se hubiera hecho daño en la mano. En una serie de 47 perros con este cuadro y hernia cervical confirmada por resonancia, el teckel fue la raza más numerosa, y todos tenían dolor de cuello (Schachar et al., 2024). Si tu perro levanta una pata delantera y además no quiere bajar la cabeza al cuenco, tiembla, tiene el cuello rígido o grita al cogerlo, no es una pata: llama hoy.
En las traseras, la espalda rara vez da una cojera limpia de una sola pata. Lo que da es torpeza: patas que se cruzan, que resbalan, que apoyan el dorso en lugar de la almohadilla, o que se arrastran. Eso no es una cojera para vigilar, es una urgencia, y está explicado con calma en la guía de IVDD en el teckel. Las señales más sutiles, las que se confunden con manías, están en señales de dolor en el teckel.
Cojea pero no se queja: por qué no hay que esperar a que llore
Es de las búsquedas que más se repiten: «mi perro cojea pero no le duele». Casi siempre sí le duele. Los perros esconden el dolor bastante bien, y cojear ya es su forma de quejarse: quita peso de la pata que molesta. Que no llore ni se lama no significa que no haya nada, sobre todo en un teckel, que puede seguir persiguiendo una pelota con una pata en mal estado.
Mientras esperas la cita, o durante las 24-48 horas de la cojera leve, reposo de verdad: paseos cortos y con correa solo para hacer sus cosas, nada de correr ni de juegos de lanzar, y en brazos para subir y bajar del sofá y de la cama.
No le des ibuprofeno, paracetamol ni ningún analgésico de casa. Los antiinflamatorios humanos pueden dañar el estómago y el riñón de un perro, y el paracetamol, el hígado y la sangre. Un solo ibuprofeno ya es motivo para llamar al veterinario de guardia, y con Trufa nos tocó hacerlo: lo cuento en cuándo llamar al veterinario. Si necesita algo para el dolor, se lo receta el veterinario.
Lo que sí puedes llevar a la consulta: qué pata es, desde cuándo, si empezó de golpe o poco a poco, si mejora con el reposo o empeora tras el ejercicio, y el vídeo. Con eso, la exploración va mucho más rápida.
No soy veterinaria: esto es lo que he aprendido conviviendo con Trufa y leyendo más de la cuenta. Si tu perro no apoya la pata, arrastra las traseras o levanta una delantera con dolor de cuello, no esperes a ver si se le pasa: llama a tu veterinario hoy. El diagnóstico lo hace quien puede explorarle.
Para tener a mano:
– Qué señales piden veterinario ahora, hoy o esta semana
– Lo que sí sirve en el botiquín de casa
– Toda la salud del teckel
Fuentes consultadas
PDSA (2019). «Limping and stiffness in dogs». Pet Health Hub. pdsa.org.uk
American Kennel Club (actualizado en 2026). «Why Is My Dog Limping?». akc.org
Schachar, J., Bocage, A., Nelson, N. C., Early, P. J., Mariani, C. L., Olby, N. J. y Muñana, K. R. (2024). «Clinical and imaging findings in dogs with nerve root signature associated with cervical intervertebral disc herniation». Journal of Veterinary Internal Medicine, 38(2), 1111-1119. doi:10.1111/jvim.16982
O’Neill, D. G., Meeson, R. L., Sheridan, A., Church, D. B. y Brodbelt, D. C. (2016). «The epidemiology of patellar luxation in dogs attending primary-care veterinary practices in England». Canine Genetics and Epidemiology, 3:4. doi:10.1186/s40575-016-0034-0
Whitwam, L. (2021). The Dachshund Handbook: For Standard & Miniature Dachshunds. Recomendado por el Health Committee del Dachshund Breed Council (Reino Unido).
«Analgesics Toxicity». Merck Veterinary Manual. merckvetmanual.com