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El día que mi teckel persiguió al vendedor de pareos

Un día de playa con la familia, Trufa en el agua y la prima pequeña en la arena.

El vendedor no hizo nada raro. Se acercó como se acercan todos, con la mercancía colgada del brazo, y desplegó un pareo para que se viera bien el estampado. La tela se abrió delante de mi prima pequeña y, durante un segundo, la tapó entera.

Para cualquiera de nosotros aquello fue un pareo. Para Trufa, desde el agua, fue una niña que se esfumaba y un desconocido sujetando la tela que la había hecho desaparecer. Una red flag de metro y medio, con flecos.

Un segundo le bastó a mi teckel en la playa

Trufa salió del mar a toda velocidad, sin pararse a sacudirse, y fue directa a por el vendedor. Lo persiguió por la arena con una determinación que no dejaba ninguna duda sobre lo que pensaba de él y de sus pareos. Aquella zona de playa, dejó claro, ya tenía dueña.

Mi prima no había corrido ningún peligro en ningún momento. El único que lo pasó mal aquel día fue un señor que solo quería vender, y al que una perra de patas cortas y pelo chorreando acababa de despedir de su lugar de trabajo.

El vendedor no volvió a acercarse a nuestra zona en todo el día. Trufa, una vez resuelto el asunto, volvió al agua sin darle más vueltas, como quien ha bajado la basura.

A quién protege y por qué

Lo que me dio que pensar fue a quién eligió. Estábamos media familia en la arena y la que le preocupó fue una sola: la que no podía desaparecer era la más pequeña. Trufa se fija en quién le parece más vulnerable del grupo y ahí concentra la vigilancia, aunque ese día la amenaza fuera textil.

Se equivocó de enemigo, eso es indiscutible. Pero lo que quería hacer lo tenía muy claro, y lo hizo con la seriedad de un perro que no calcula el tamaño de nadie antes de actuar. Y yo, que esperaba una perra de caza independiente, me quedé con una guardaespaldas que no admite reclamaciones.

La versión de Trufa: ¿Un tío vendiendo telas en mi playa y sin pasar por mí? Le hice una auditoría. De nada.

Para conocer mejor a la guardaespaldas:
– Un teckel que no mide el tamaño de los demás: su carácter, explicado
– La teckel que cuenta cabezas y llora si falta alguien

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