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Perro mayor: qué cambios son urgentes y cuáles son de la edad

Un perro mayor cambia despacio, y por eso cuesta tanto ver el día en que un cambio deja de ser la edad. Duerme más, se levanta en dos tiempos, ya no corre a la puerta cuando suenan las llaves. Y una tarde da vueltas sobre sí mismo en el pasillo, o se bebe el cuenco entero antes de cenar, y no sabes si eso es para la revisión del mes que viene o para ahora.

Esta guía sirve para eso: separar lo que la edad trae de lo que pide veterinario, con un plazo para cada cosa y la forma de medir en casa lo que se puede medir. Los cuidados del día a día de un teckel mayor, de la comida a la cama, están en la guía del teckel senior; aquí solo hablamos de síntomas.

Perro mayor: lo que trae la edad y lo que ya no es la edad

La pista más fiable es la velocidad. Lo normal cambia en meses; lo urgente, en horas o días. Un perro que lleva un año durmiendo más que antes está envejeciendo; uno que desde el martes no quiere levantarse de la cama tiene algo.

Lo que ves Suele ser la edad si… Deja de serlo si… Plazo
Duerme mucho Duerme más, pero se despierta bien, come y quiere salir Cuesta despertarlo o está apagado todo el día Hoy
Se levanta despacio Le cuesta arrancar y se suelta al andar No puede levantarse o arrastra las patas Ahora
Bebe más Más en verano o tras el paseo Bebe mucho más todos los días, aunque no haga calor Esta semana
Jadea Con calor o después de andar Jadea en reposo, de noche o sin motivo Hoy
Se despista Tarda en responder porque oye peor Se queda mirando la pared o se pierde en casa En una o dos semanas
Come menos Come algo menos y mantiene el peso Deja de comer del todo un día entero Hoy

Los plazos de la tabla son criterio prudente mío, apoyado en las fuentes del final y en la tabla general de cuándo llamar al veterinario. Si dudas entre dos, elige el más corto.

Ahora mismo: los cambios que no esperan a mañana

Hay situaciones en las que no se espera a ver cómo evoluciona, ni en un perro joven ni en uno de quince años. Con cualquiera de estas, llama al veterinario o a urgencias en ese momento:

  • no se tiene en pie, arrastra las patas traseras o llora al cogerlo;
  • respira con esfuerzo, con la boca abierta en reposo, o tiene las encías pálidas o azuladas;
  • se desmaya o se desploma, aunque se recupere enseguida;
  • tiene la tripa hinchada y hace arcadas sin sacar nada;
  • convulsiona, o intenta orinar y no le sale nada.

En un teckel mayor que no se levanta, arrastra las patas o se queja al cogerlo, piensa primero en la espalda. Al veterinario ahora, en brazos y con el cuerpo recto, sin esperar a mañana: en las lesiones de disco, las primeras horas cuentan.

Las señales de dolor de espalda más discretas, las que no parecen urgencia pero lo son, están en señales de dolor en el teckel.

Si da vueltas, se cae o ladea la cabeza

Un perro mayor que de repente pierde el equilibrio, camina en círculos, ladea la cabeza y mueve los ojos de lado a lado asusta mucho, porque parece un ictus. Muchas veces es otra cosa: el síndrome vestibular del perro mayor, un trastorno del sistema que controla el equilibrio que suele mejorar mucho en un par de días y del que la mayoría se recupera en una o dos semanas. A algunos les queda la cabeza un poco ladeada, y viven tan tranquilos.

Desde casa no se puede distinguir de algo más grave. Pide cita para el mismo día, y antes si vomita sin parar o está muy angustiado. Mientras tanto, déjalo en un sitio sin escaleras ni muebles con los que chocar, y ayúdale a comer y beber si no acierta con el cuenco.

Las vueltas lentas y repetidas por la casa, sin pérdida de equilibrio, a lo largo de semanas, apuntan más bien a lo que cuento dos secciones más abajo. Y dar dos o tres vueltas antes de tumbarse es solo cosa de perros.

Bebe más, jadea o respira deprisa: cómo medirlo en casa

«Bebe mucho» es una impresión; un número se puede llevar a la consulta. Un perro sano bebe más o menos entre 40 y 60 mililitros por kilo al día, y por encima de 100 mililitros por kilo ya se considera que bebe de más. Para un teckel de nueve kilos, eso son unos 900 mililitros en 24 horas.

Para medirlo, deja un solo cuenco, llénalo con una jarra medidora y apunta lo que añades y lo que sobra durante un día entero. Si come comida húmeda, bebe menos, así que compara siempre con su propia dieta. Si la cifra pasa de ese umbral, o ves un cambio claro respecto a lo de siempre, cita esta semana: detrás puede haber riñón, diabetes o síndrome de Cushing, al que el teckel está predispuesto. Si además vomita, no come o está apagado, hoy.

La respiración se mide mejor con el perro dormido: cuenta durante un minuto cuántas veces sube el pecho. La mayoría de los perros, incluso los que tienen una insuficiencia cardiaca bien controlada, respiran menos de 30 veces por minuto mientras duermen (Porciello et al., 2016). Si varias mediciones seguidas pasan de 30, llama hoy; si respira con esfuerzo o pasa de 40 en reposo, ahora.

No es una cuenta para hacer porque sí. El teckel es una de las razas predispuestas a la enfermedad de la válvula mitral del corazón, y las guías de cardiología recomiendan que el veterinario le ausculte una vez al año; el aumento de la frecuencia respiratoria en reposo es, además, la señal que mejor anticipa que el corazón empieza a fallar (Keene et al., 2019). El jadeo en reposo y el temblor sin frío entran en la misma lista: pueden ser dolor, calor, corazón o algo hormonal, y piden cita hoy.

Si se pierde en casa o le cambia el carácter

Quedarse mirando la pared, atascarse detrás de una puerta o en una esquina, deambular de noche, olvidar dónde se hace pis o no reconocer a alguien de casa son señales de la disfunción cognitiva, lo más parecido a la demencia en el perro. En una encuesta a dueños de perros de ocho años o más, el 14 % tenía señales compatibles y solo el 1,9 % tenía el diagnóstico de su veterinario (Salvin et al., 2010).

No es una urgencia de horas, pero tampoco algo que deba quedar en «son cosas de la edad». Pide cita en una o dos semanas: antes de hablar de demencia, el veterinario tiene que descartar dolor, problemas de vista, de oído o de riñón, que dan síntomas parecidos. Y hay medicación, cambios de dieta y rutinas que ayudan.

Un perro mayor que empieza a gruñir cuando lo tocas, que ya no quiere que lo cojan o que se esconde casi siempre está diciendo que algo le duele, y en un teckel eso significa mirar primero la espalda. Si el cambio ha sido brusco, revisión esta semana; si además se queja al moverse, hoy. Y si ha empezado a hacerse pis en casa, el repaso de causas está en cuando hace pis dentro de casa.

Lo que llevar apuntado a la consulta

En la consulta, los nervios borran la mitad de lo que querías contar. Apunta desde cuándo pasa, a qué hora del día y si va a más, cuánto bebe en mililitros y cuántas respiraciones cuentas dormido. Un vídeo de diez segundos del episodio, sea una vuelta, un temblor o una noche inquieta, vale más que cualquier descripción. Añade qué come y la medicación que toma, también los suplementos.

Un perro mayor tiene menos margen que uno joven, pero también más años de pistas: nadie conoce mejor que tú cómo era antes. Esa comparación, con fecha y con número, es lo que más ayuda a quien lo tiene que examinar.

Nada de esto sustituye a una exploración: no soy veterinaria, y lo que sé de perros mayores lo he aprendido leyendo sobre ellos y sobre esta raza. Si tu teckel no se levanta, respira con esfuerzo, se desploma o pierde el equilibrio de repente, no esperes a ver si se le pasa: llama ahora. Y si algo ha cambiado en pocos días, aunque no sepas ponerle nombre, pide cita esta semana.

Para cuidarlo en esta etapa:
– Los cuidados del teckel a partir de los ocho años
– Cuántos años vive un teckel y qué los alarga
– Vómitos y diarrea: los plazos para ir al veterinario

Fuentes consultadas

PDSA (2021). «Vestibular disease in dogs». Pet Health Hub. pdsa.org.uk
Johnstone, G. (actualizado el 23/04/2026). «Why Is My Dog Drinking So Much Water?». American Kennel Club, con declaraciones de B. Collins (Cornell Riney Canine Health Center). akc.org
Porciello, F., Rishniw, M., Ljungvall, I., Ferasin, L., Häggström, J. y Ohad, D. G. (2016). «Sleeping and resting respiratory rates in dogs and cats with medically-controlled left-sided congestive heart failure». The Veterinary Journal, 207, 164-168. doi:10.1016/j.tvjl.2015.08.017
Keene, B. W., Atkins, C. E., Bonagura, J. D., Fox, P. R., Häggström, J., Fuentes, V. L., Oyama, M. A., Rush, J. E., Stepien, R. y Uechi, M. (2019). «ACVIM consensus guidelines for the diagnosis and treatment of myxomatous mitral valve disease in dogs». Journal of Veterinary Internal Medicine, 33(3), 1127-1140. doi:10.1111/jvim.15488
Salvin, H. E., McGreevy, P. D., Sachdev, P. S. y Valenzuela, M. J. (2010). «Under diagnosis of canine cognitive dysfunction: a cross-sectional survey of older companion dogs». The Veterinary Journal, 184(3), 277-281. doi:10.1016/j.tvjl.2009.11.007

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