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Problemas de conducta del teckel: fase, raza o algo más

Muerde los tobillos, ladra al ascensor, tira de la correa hacia cada farola, hace como que no te oye en el parque, deja un charco en el pasillo o llora detrás de la puerta cuando te vas.

Los problemas de conducta del teckel suelen llegar en grupo y a última hora de la tarde, que es cuando menos paciencia queda. Y aunque desde el sofá parezcan uno solo, casi nunca tienen el mismo origen.

Buena parte de lo que hace un perro responde a lo que hacemos nosotros, y por eso quien trabaja con perros pasa más tiempo con las personas que con ellos. No es una acusación. Es la mejor noticia de esta página: esa mitad está en tus manos.

Tres preguntas para entender cualquier problema de conducta

¿Tiene edad de estar aprendiendo?

Un cachorro que muerde manos, se hace pis en el pasillo o va en zigzag con la correa está en plena escuela, y lo que necesita es alguien que le enseñe con paciencia y muchas repeticiones.

Lo mismo le pasa al adolescente que de pronto parece haber olvidado todo lo que sabía: esa etapa de tantear los límites va de los seis meses a los dos años. A esas edades casi todo se arregla enseñando más que corrigiendo.

¿Viene de serie con la raza?

Ladrar para avisar, rastrear con el morro pegado al suelo, perseguir lo que corre y desoír cualquier orden mientras dura el rastro son rasgos para los que el teckel se seleccionó durante generaciones. Se pueden reducir y encauzar; borrarlos, no. Conviene saberlo antes de frustrarse, y está explicado a fondo en el carácter del teckel.

¿Ha cambiado algo de repente?

Un adulto que nunca se hacía pis dentro y empieza a hacerlo, que gruñe cuando lo coges en brazos o que se niega a subir a su rampa merece primero una visita al veterinario.

El dolor y algunas enfermedades se disfrazan muy bien de mala conducta, y en un teckel la espalda siempre está en la lista de sospechosos. Si dudas de la prisa, la guía sobre cuándo llamar al veterinario te ayuda a decidir.

Con la boca: mordiscos de cachorro y ladridos sin fin

La fase piraña asusta más de lo que suele merecer. Morder forma parte de cómo un cachorro aprende a medir la fuerza de su boca, y lo que hagas en el momento del mordisco decide cuánto dura y qué adulto sale de ella. Lo tienes paso a paso en mordeduras del cachorro de teckel.

Los ladridos vienen con la descripción del puesto: el teckel avisaba al cazador desde dentro de la madriguera. Un teckel callado no lo vas a tener, pero sí uno que ladre menos y por motivos más razonables; cómo conseguirlo, en por qué tu teckel ladra tanto.

Lo que pasa en casa cuando no estás mirando

El charco del pasillo puede venir de un cachorro en pleno aprendizaje, de un adulto que deja mensajes con la pata levantada o de algo médico. Distinguirlas cambia por completo lo que hay que hacer, y regañarle después no sirve en ninguno de los casos. Está todo en si tu teckel hace pis dentro de casa.

Luego está lo que ocurre al cerrar la puerta. El teckel se apega con una intensidad que en el día a día es una virtud y que, cuando se tuerce, acaba en llantos, destrozos o pis solo cuando se queda solo.

Si te suena, empieza por la ansiedad por separación en el teckel, donde también cuento lo que pasó cuando instalé una cámara para ver a Trufa.

En la calle, donde la nariz va primero

Un teckel que tira de la correa suele tener prisa y la nariz siempre un paso por delante. Se arregla cuando aprende que con la correa tensa no se avanza, y eso se enseña sin tirones ni collares de castigo. El método, y qué correa usar en ciudad y en el campo, en mi teckel tira de la correa.

La llamada es la orden que más cuesta con esta raza y la que más importa, porque el día que sale un conejo es lo que separa a tu teckel de una carretera. Cómo entrenarla por orden, qué costumbres la estropean y cuándo plantearse soltarlo, en la llamada del teckel, paso a paso.

Cuándo cerrar el blog y llamar a alguien que sabe

Hay situaciones que no se resuelven con un artículo:

  • gruñidos o mordiscos de verdad a personas o a otros perros
  • miedos que le impiden salir a la calle
  • una ansiedad que no mejora tras semanas de trabajo

Ahí el orden es veterinario primero, para descartar dolor, y después una educadora que trabaje con refuerzo positivo o un veterinario especialista en conducta.

Trufa me muerde si le acerco la cuchilla del stripping sin avisar. Es un mordisco de aviso, sin intención de hacer daño, y últimamente lo ha refinado: primero me da con la pata en la mano de la cuchilla y después me llena la cara de besos. Yo paro y seguimos otro día. Un aviso así es información y se respeta; uno que llegara sin señales previas, o que dejara marca, sería motivo para pedir ayuda.

Educar a un perro pide dedicación, constancia y paciencia, y casi nunca da resultados inmediatos. Pedir ayuda a tiempo no tiene nada de fracaso y suele ahorrar muchos meses.

Ningún teckel sale de esta lista de problemas de conducta con el expediente limpio, y el tuyo tampoco tiene por qué. Lo que importa es saber qué manía se enseña, cuál se gestiona y cuál se le perdona por ser quien es.

Esta sección va a crecer con guías sobre socialización, órdenes básicas y gruñidos. Si quieres enterarte cuando salgan, apúntate a la newsletter: llega de vez en cuando y se deja con un clic.

Fuentes consultadas

McConnell, P. B. Al otro extremo de la correa.
Whitwam, L. (2021). The Dachshund Handbook: For Standard & Miniature Dachshunds. Recomendado por el Health Committee del Dachshund Breed Council (Reino Unido).
Hernández, P. Un perro en el diván.