Se rasca detrás de la oreja con la pata de atrás, se mordisquea la base de la cola con una concentración que no dedica ni a la cena y, al acariciarle el lomo, ves algo pequeño y oscuro que se escabulle entre el pelo. Si es lo que parece, el problema no está solo encima del perro. Las pulgas adultas que ves son una parte pequeña de la población: el resto, en forma de huevos, larvas y pupas, está repartido por tu casa (ESCCAP, 2010).
Las pulgas en el perro se quitan en un día. Lo que lleva semanas es sacarlas del sofá, de su cama y de la alfombra del pasillo, y ahí es donde fallan casi todos los tratamientos que «no funcionan». Esta guía va de las dos cosas, en el orden en que te van a pasar.
Pulgas en el perro: cómo confirmarlo en dos minutos
Buscar pulgas con los dedos casi nunca funciona, y menos en un pelo duro o largo, donde se esconden con facilidad. Lo que funciona es un peine de púas muy juntas, el antipulgas de toda la vida, pasado a contrapelo por el lomo, la base de la cola, las ingles y la barriga, que es donde más se concentran.
Lo que salga en el peine, sacúdelo sobre un papel blanco humedecido. Las pulgas son marrones, aplanadas, de pocos milímetros, y saltan. Los puntitos negros que no se mueven son más interesantes: si al cabo de un momento sueltan un halo rojizo en el papel, son heces de pulga, sangre que ha pasado por ellas. Es la prueba más fiable, porque aparecen aunque no veas ninguna pulga adulta.
Hay perros que se rascan muchísimo y en los que no aparece casi nada. Los alérgicos a la saliva de la pulga se lamen y mordisquean tanto que se quitan ellos solos las pulgas, y una sola picadura les basta para pasarse días con picor. Si te pasa eso, salta a la última sección.
Lo que haces hoy, en el perro y en casa
El primer día va en dos frentes a la vez, porque tratar solo al perro es la forma más habitual de que vuelvan:
- Llama a tu clínica para elegir un antiparasitario según su peso, su edad y los animales que viven con él.
- Trata el mismo día a todos los perros y gatos de la casa, aunque no se rasquen.
- Lava su cama, sus mantas y las fundas del sofá en el programa más caliente que aguanten.
- Aspira suelos, alfombras, sofá, rincones oscuros y el coche, y vacía el depósito fuera de casa.
- Si duerme contigo, lava también tus sábanas.
El antiparasitario lo eliges con el veterinario, no en el pasillo del supermercado: el formato que mejor encaja con su vida, la dosis por peso y lo que puede o no compartir con un gato son decisiones suyas. Las opciones que hay, con sus pros y sus contras, y el aviso importante si en casa también vive un gato, están en la guía de desparasitación del teckel. Que el gato no se trate nunca con un producto de perro.
Un baño con champú quita las pulgas que hay en ese momento, pero no protege de las que vienen detrás, y los vinagres y aceites esenciales no sustituyen a un antiparasitario. Si tu teckel ha tenido alguna vez picor, granos o decaimiento después de una pipeta, cuéntaselo al veterinario antes de repetir: en algunos teckels se han descrito reacciones a los productos que se aplican en la piel, y hay alternativas en comprimido.
En infestaciones grandes, el veterinario puede recomendarte además un producto para la casa que frene los huevos y las larvas. Se usa donde el perro pasa más tiempo, como su cama y su sofá, y siempre junto con el tratamiento del animal, nunca en su lugar.
Por qué vuelven aunque lleve pipeta
La pregunta llega casi siempre en verano y casi siempre con la misma frase: «pero si le puse la pipeta». Las guías veterinarias europeas recogen los fallos que más se repiten, y ninguno es que el producto sea malo (ESCCAP, 2010).
El primero, haber tratado a un solo animal: el gato que sale a la terraza o el otro perro siguen alimentando el ciclo. El segundo, los baños y los chapuzones, que restan eficacia a los productos que van sobre la piel; pregúntale al veterinario cuánto hay que esperar entre la pipeta y el baño, porque depende del producto. El tercero, los rincones que no se han limpiado, el coche incluido. Y el cuarto, las casas de otros: la de los abuelos, el piso de la playa o la del amigo cuyo perro no lleva protección.
Hay un quinto que no es un fallo, aunque lo parezca. La pulga, ya formada dentro de su capullo, puede esperar más de seis meses sin salir, protegida incluso de los insecticidas, y sale cuando nota calor, presión o vibración (ESCCAP, 2010). Por eso hay casas que parecen limpias hasta que alguien vuelve de vacaciones y camina por el pasillo.
Las semanas siguientes: cuánto tarda en limpiarse una casa
Una hembra empieza a poner huevos unas 48 horas después de subirse al perro, unos veinte al día, que caen al suelo, a la cama y al sofá. De huevo a pulga adulta pasan unas dos semanas en buenas condiciones, y hasta cuatro meses y medio si hace frío o seco. Con la calefacción de casa, el ciclo no entiende de estaciones.
Así que, aunque el tratamiento funcione, durante varias semanas verás alguna pulga suelta. Son las que van naciendo en casa y mueren al subirse a un perro protegido. Sigue con el antiparasitario sin saltarte ninguna toma, aspira a menudo los sitios donde duerme y pasa el peine una vez por semana para ver si van a menos.
Si al cabo de cuatro semanas siguen igual o van a más, algo falla: un animal sin tratar, un rincón olvidado o un producto que no encaja con la vida de tu perro. Toca volver a hablar con el veterinario, no doblar la dosis por tu cuenta.
A las personas las pulgas del perro también las pican, aunque no viven en nosotros. Lo que sí pueden transmitir es alguna infección, y por eso conviene acabar con ellas pronto si en casa hay niños pequeños. Y al perro le dejan un regalo más: si se traga una pulga al mordisquearse, puede infestarse de una tenia, cuyos trocitos parecen granos de arroz junto al ano o en las heces, y eso pide un desparasitante interno.
Cuándo el picor ya es asunto del veterinario
Hoy mismo si está apático, débil o con las encías pálidas, sobre todo si es cachorro, mayor o está enfermo: una infestación grande puede causar anemia. Esta semana si se rasca hasta hacerse heridas, pierde pelo en la base de la cola o en los muslos, tiene costras, o ves los granos de arroz de la tenia.
La pérdida de pelo y las costras en la zona del lomo y la cola son el dibujo típico de la alergia a la picadura, y ahí el antiparasitario solo es la mitad del tratamiento: hace falta cortar el picor y, a veces, tratar una infección de la piel. Y si has hecho todo bien, no aparecen pulgas ni heces de pulga y sigue rascándose, puede ser otra cosa, desde una alergia ambiental o a la comida hasta ácaros, que también merece cita esta semana.
Para que no vuelvan, la protección va todo el año y no solo en verano, y si además vais mucho al campo, las garrapatas tienen su propio protocolo en cómo quitar una garrapata y qué vigilar. Las pulgas no son una vergüenza ni una prueba de que algo se haya hecho mal; son un insecto con un plan muy bien pensado, y lo tuyo es tener uno mejor.
Para tener el resto de parásitos bajo control:
– Collar, pipeta o comprimido: el calendario de desparasitación
– Si duerme en tu cama: lo que dicen los datos
– Todos los cuidados del teckel, de la higiene a la comida
Fuentes consultadas
ESCCAP (2010). Ectoparásitos: control de insectos y garrapatas que parasitan a perros y gatos. Guía ESCCAP n.º 3, adaptación al castellano. esccap.org
Whitwam, L. (2021). The Dachshund Handbook: For Standard & Miniature Dachshunds. Recomendado por el Health Committee del Dachshund Breed Council (Reino Unido).