El teckel no come: negocia. Te mira desde el suelo de la cocina con la paciencia de un funcionario que sabe que tarde o temprano firmarás. Y firmas, claro, porque un trocito no es nada. Hasta que lo es, porque en un perro de siete kilos un trocito al día acaba siendo un kilo al año.
En esta raza la alimentación tiene mucho que ver con la espalda, así que esta página va de cantidades, de premios y de lo que nunca debería acabar en su boca, con enlaces a lo que ya tenemos más desarrollado.
La ración del saco es un punto de partida
Las tablas del pienso calculan para un perro medio, y el teckel medio no existe: un estándar que hace dos horas de monte y un miniatura que vive en el sofá no gastan lo mismo. Empieza por la cantidad recomendada para su peso ideal (no para el actual, si le sobra), pésala con báscula de cocina y ajusta cada dos o tres semanas según cómo evolucione su cintura.
Con un vaso medidor a ojo te puedes desviar bastante sin darte cuenta.
Báscula de cocina y comedero lento: qué mirar antes de comprarlos, en la guía de Equipo.

Premios y extras también son comida
Los premios, el trocito de queso, la corteza del pan y lo que se cae de la mesa cuentan aunque no estén en el cuenco. Una regla útil: que los extras no pasen de una décima parte de lo que come al día, y que salgan de su ración si estás entrenando mucho. Las verduras como la zanahoria o el calabacín son buenos premios baratos y, de paso, ayudan a mantener la boca limpia.
Por qué en el teckel el plato acaba en la espalda
El teckel tiene los discos más frágiles de lo normal, y todo lo que le sobra de peso lo sostiene esa misma columna; lo tienes con datos en obesidad en el teckel. Mantenerlo delgado (no flaco, delgado) es probablemente lo más útil que puedes hacer por su salud. Cómo comprobarlo con las manos, y no solo con la báscula, está en el peso ideal del teckel.
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Quiero la guíaAlimentos prohibidos, ni por error
Hay alimentos que para un perro de su tamaño son un problema serio: el chocolate (cuanto más puro, peor), las uvas y las pasas, la cebolla y el ajo, las nueces de macadamia y cualquier cosa con xilitol, un edulcorante que aparece en chicles, caramelos «sin azúcar» y algunas cremas de cacahuete.
Las criadoras consultadas por Linda Whitwam suman a la lista los huesos cocinados (se astillan), las mazorcas de maíz (se atascan), el aguacate, el alcohol y los bulbos de jardín, como los de narciso.
Si se come algo de esta lista, llama al veterinario en ese momento, con el envase en la mano, sin esperar a ver si aparecen síntomas.
Fuentes consultadas
Whitwam, L. (2021). The Dachshund Handbook: For Standard & Miniature Dachshunds. Recomendado por el Health Committee del Dachshund Breed Council (Reino Unido).