Saltar al contenido
Home » Antes de tener uno » Macho o hembra: qué cambia de verdad en un teckel y qué no

Macho o hembra: qué cambia de verdad en un teckel y qué no

En cualquier foro de teckel, la pregunta de si elegir macho o hembra produce dos bandos irreconciliables. Los machos son más cariñosos, dicen unos. Las hembras son más listas, dicen otros. Alguien jura que su macho marcaba hasta las cortinas y alguien contesta que su hembra era peor. Si estás decidiendo entre un teckel macho o hembra, la respuesta que más se acerca a lo que dicen los datos es menos emocionante: en carácter, las diferencias son pequeñas y discutidas. Donde sí cambian las cosas es en las hormonas, en la convivencia con otros perros y en una decisión que llega meses después, la esterilización.

«Los machos son más mimosos»: los criadores no se ponen de acuerdo

Linda Whitwam preguntó a criadores británicos con décadas de experiencia, y sus respuestas son el mejor resumen del problema. Una cree que los machos son más pegajosos y sensibles a los cambios de rutina, y las hembras más independientes. Otra dice que los machos son más tranquilos, al menos hasta que les llegan las hormonas. Una tercera encuentra a las hembras más mandonas. Y otra asegura que tiene machos tranquilos y hembras tranquilas, machos activos y hembras activas, y que todo depende del individuo.

La conclusión de Whitwam es la que yo me quedaría: el temperamento tiene más que ver con la personalidad de cada cachorro y con su línea que con su sexo, así que pregunta por el carácter del padre y de la madre. Joël Dehasse, en su guía sobre el teckel, es más tajante: escribe que el macho es más agresivo que la hembra y que la hembra es mejor opción con niños. Lo plantea como criterio general, sin datos de la raza que lo respalden, y choca con lo que cuentan los criadores. Con esas dos voces encima de la mesa, la respuesta honesta es que no hay evidencia sólida de que un sexo sea más cariñoso, obediente o fácil que el otro en el teckel.

Ona es hembra. No tengo forma de saber si un macho me habría hecho más caso en el parque, pero tengo sospechas.

Lo que sí cambia: celo, marcaje y otros perros

Una hembra sin esterilizar tiene el celo más o menos cada seis meses, según Whitwam, y durante esas semanas hay que restringir sus salidas y vigilarla en los paseos para evitar visitas no deseadas. Algunas lo llevan con discreción y otras manchan la casa; depende de cada perra.

En los machos enteros, varias criadoras describen la costumbre de marcar con pequeñas gotas de orina al entrar en un sitio nuevo, incluso en casas ajenas, aunque el perro sepa perfectamente hacer sus necesidades fuera. No tiene que ver con la educación, sino con decir «esto es mío». Las hembras, en su experiencia, no suelen hacerlo.

La diferencia se vuelve importante si ya tienes perro. Whitwam desaconseja juntar un macho entero con una hembra entera en celo, y advierte de que dos machos sin castrar pueden competir demasiado. Una de sus criadoras comenta que dos machos castrados conviven muy bien y que juntar varias hembras puede dar problemas; otra añade que, cuando dos perras se pelean, no lo olvidan. Si en casa ya hay un perro, su sexo y su carácter pesan más en esta decisión que tus preferencias.

La espalda no parece distinguir mucho por sexo

En la encuesta DachsLife, con más de 2.000 teckels británicos, el sexo no apareció asociado al riesgo de enfermedad discal (Packer et al., 2016). Un estudio estadounidense posterior, con 43.517 perros de todas las razas y diagnósticos comunicados por sus dueños, sí encontró algo más de riesgo en los machos (Wee y Nin, 2025), pero sus propios autores señalan que el resultado difiere del de DachsLife y que generalizar entre razas es delicado. Para un teckel en concreto, el sexo no es un argumento de salud de peso.

Lo que de verdad importa para la columna: si se esteriliza y cuándo

Aquí sí hay datos que conviene tener antes de decidir. Un análisis de DachsLife con 1.964 teckels encontró que las hembras esterilizadas tenían más riesgo de hernia discal que las enteras, y que en los dos sexos esterilizar antes de los 12 meses se asociaba con más riesgo que hacerlo después: un 54 % más en los machos y más del doble en las hembras (Dorn y Seath, 2018). El estudio de Wee y Nin apunta en la misma dirección para las hembras.

Son estudios observacionales, con cuestionarios a dueños, y no demuestran que la esterilización cause el problema. Pero la señal se repite, y el Teckel Club de España la recoge en su documento sobre enfermedad discal. Contrasta con consejos más antiguos: una guía estadounidense de la editorial Kennel Club Books recomendaba esterilizar hacia los seis meses si no se iba a criar.

Lo práctico es esto: si eliges hembra, asume que convivirás con algún celo o que tendrás que hablar del momento de esterilizar con tu veterinario; si eliges macho, lo mismo con el marcaje. En ambos casos, lleva estos estudios a la consulta y pregunta qué ventajas y riesgos ve en tu perro antes de fijar una fecha por defecto. Es una decisión que tiene pros y contras en las dos direcciones, y la toma tu veterinario contigo, no un artículo. Para entender qué está en juego, lee IVDD en el teckel.

Entonces, ¿macho o hembra?

Carácter Sin diferencias claras demostradas. Mira a los padres y al cachorro concreto.
Hembra entera Celo cada seis meses aproximadamente; paseos con más vigilancia esas semanas.
Macho entero Posible marcaje, sobre todo en sitios nuevos.
Con otro perro en casa Aquí sí importa: evita dos machos enteros o macho y hembra enteros.
Espalda El sexo pesa poco; el momento de la esterilización, más. Decídelo con tu veterinario.

Si no tienes otro perro y no te importa ni el celo ni el marcaje, elige al cachorro o al adulto que mejor encaje contigo y deja el sexo para el final. La diferencia entre dos teckels del mismo sexo suele ser mayor que la que hay entre un macho y una hembra, y el perro que te va a cambiar la vida no es «un macho» ni «una hembra», sino ese en particular.

Si estás eligiendo, sigue por aquí:
– Cachorro o adulto: la decisión que pesa más
– Cómo preguntar al criador por el carácter de los padres
– El carácter del teckel, de cualquier sexo

Fuentes consultadas

Whitwam, L. (2021). The Dachshund Handbook: For Standard & Miniature Dachshunds. Recomendado por el Health Committee del Dachshund Breed Council (Reino Unido).
Dehasse, J. (2011). Le teckel. La Griffe, colección «Mon chien de compagnie».
Dachshund: A Smart Owner’s Guide. Kennel Club Books.
Packer, R. M. A., Seath, I. J., O’Neill, D. G., De Decker, S. y Volk, H. A. (2016). «DachsLife 2015: an investigation of lifestyle associations with the risk of intervertebral disc disease in Dachshunds». Canine Genetics and Epidemiology, 3:8. doi:10.1186/s40575-016-0039-8
Wee, C. y Nin, D. Z. (2025). «Demographic and lifestyle characteristics impact lifetime prevalence of owner-reported intervertebral disc disease: 43,517 companion dogs in the United States». Journal of the American Veterinary Medical Association. doi:10.2460/javma.24.08.0553
Dorn, M. y Seath, I. J. (2018). «Neuter status as a risk factor for canine intervertebral disc herniation (IVDH) in dachshunds: a retrospective cohort study». Canine Genetics and Epidemiology, 5:11. doi:10.1186/s40575-018-0067-7
Prats Sanz, A. (2023). Enfermedad discal en el teckel. El screening radiográfico como herramienta en la prevención de la enfermedad discal. Teckel Club de España. teckelclub.es